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martes, 21 de julio de 2009

Naturaleza muerta (2006) de Jia Zhang Ke


El otro día volvía a ver en la sala de verano de la Filmoteca Española, el último film estrenado por el momento en nuestro país del director chino Jia Zhang Ke. Ganadora del prestigioso León de Oro del Festival de Venecia, Naturaleza muerta (Sanxia haoren) cuenta la historia de dos personajes que acuden a la ciudad de Fengjie en busca de sus respectivos cónyuges. Samming es un minero de la región de Shanxi que busca a su ex mujer a la que no ve desde hace 16 años. Sheng Hong en una enfermera de la misma región que el minero, que busca a su marido que se fue de casa hace dos años por motivos de trabajo. Ambas historias de búsqueda derivarán en resoluciones muy diferentes. Samming obligado a esperar en Fengjie, encontrará trabajo como obrero demoliendo edificios. Están construyendo la gran presa de las Tres Gargantas y el trabajo de demolición abunda, aunque esté mal pagado. Samming se adaptará e incluso trabará una curiosa amistad con un joven imitador de Chow Yun-fat. En ese momento Jia Zhang Ke deja en suspenso la historia del minero para introducirnos al perosonaje interpretado por su actriz fetiche Zhao Tao, en su cuarta colaboración tras Platform (Zhantai, 2000), Placeres desconocidos (Ren xia yao, 2002) y The World (Shinjie, 2004). Y, durante la búsqueda de Sheng Hong seguimos asistiendo a la representación de un lugar que parece no existir, la ciudad que será sumergida en el agua por completo.


El director chino realizó este film en video digital de alta definición (HD), hecho que según sus palabras le permitió alargar el rodaje hasta seis meses y acumular un amplio material. Viendo el resultado nos damos cuenta del por qué. Naturaleza muerta desprende paz y tranquilidad en todos sus planos. El diseño del sonido, sobre todo en las demoliciones y los barcos, supone gran maestría en su utilización. La narración suspende el tiempo y el espacio para crear una puesta en escena más cercana al documental que la relato de ficción tradicional. En este aspecto la película se acerca a la tradición del cine oriental, que aquí en Europa, acostumbrados la mayoría de los espectadores al cine hollywoodiense, puede resultar “lento”, como sinónimo de “aburrido”. Sin embargo, cada película requiere características especiales y necesitan de un tempo que se adapta a lo que se pretende narrar y mostrar, y en este sentido, Jia Zhang Ke ha dado en el clavo. Las imágenes y los plano-secuencias del río, de la ciudad derruida, de la fábrica que va a cerrar, del contraste entre las dos orillas de la propia Fengjie, la que va a ser sepultada por litros y litros de agua y la moderna con sus edificios de nueva construcción, la niebla en los paisajes, los barcos surcando el río, etc.…, todo ello le sirve al director para crear una verdadera obra maestra.


En ocasiones es difícil separar la ficción de la realidad, es decir la película de ficción y la película documental. Este film se mueve en la fina frontera entre los dos. Jia Zhang Ke ya retrató un momento histórico de su China natal en Platform (Zhantai, 2000) y ahora vuelve a hacerlo con una crítica sutil al comunismo que ha derivado en capitalismo no declarado. Si uno lo piensa, en un país como China, con su régimen autoritario, es natural que un autor como Jia Zhang Ke sufra la temible censura, pues su cine es un cine valiente, un cine revestido de documental, que invita a la reflexión histórica y sobre todo a pensar en las consecuencias que trae el desarrollo a la sociedad china actual. En este sentido, Naturaleza muerta, aparte de contener dos historias melancólicas y poéticas, es fiel reflejo de esa realidad, con sus cosas buenas y otras malas, una película honesta. Dentro del panorama del cine actual, este film deberá ser recordado como una gran obra maestra.

10/10
Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Tio, estás hecho un criticón, no paras...:-)
    Tengo que verla de nuevo más descansado.

    Huevo.

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