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miércoles, 26 de agosto de 2009

En la ciudad de Sylvia (2007) de José Luis Guerin


José Luis Guerin vuelve por sus fueros a la primera división de directores de cine. Y esta vez con una película de ficción. El autor de En construcción (2001) tras su silencio de seis años ha alcanzado otro nivel en su particular obra cinematográfica con En la ciudad de Sylvia. Pues, aunque parezca un documental en algunos momentos, este film es ficción, es la representación de una búsqueda casi obsesiva personificada en un joven fascinado por la belleza, que cree reconocer a una antigua amiga y la sigue por toda la ciudad de Estrasburgo hasta que finalmente entabla conversación con ella para comprobar que estaba equivocado. Todo esto también es un pretexto para mostrar algunos rincones de la ciudad de Estrasburgo, que se convierte en un personaje más de la película del director español.


El cine de Guerin es un cine del espacio y del tiempo. En esta película la construcción del espacio fílmico se articula en planos generales y estáticos que transmiten la apariencia de realidad exigida por el autor, pero también en planos en movimiento que siguen a los personajes por su tránsito a lo largo de la ciudad. El tranvía que recorre el casco urbano de Estrasburgo también adquiere notoriedad al servir de vehículo material a los personajes y al director para crear un fértil juego de miradas y reflejos. El carácter mostrativo de la película gana la partida a la narración cinematográfica convencional y acerca a Guerin a propuestas posmodernas de cine no-narrativo como las creadas por Gus Van Sant, Lisandro Alonso, Jia Zhang-ke o el Zodiac (2007) de David Fincher, por poner unos cuantos ejemplos muy dispares entre sí.


Y es que parece que José Luis Guerin está buscando materializar la belleza estética en cada plano que filma de En la ciudad de Sylvia. El relato está estructurado en tres noches sin que podamos hallar un motivo conciso para tal división. Esas tres noches están acompañadas por sendos días que es donde verdaderamente se desarrolla la historia, a excepción del episodio en el bar “Les Avieteurs” y en los que podemos ser testigos de la luminosidad de la coqueta ciudad francesa. También, En la ciudad de Sylvia es una película de miradas. La mirada del protagonistas a las gentes que va encontrando por la ciudad y la mirada del director sobre el personaje y la ciudad por la que deambula. Esa mirada está llena de vida pero también de cierta melancolía ante la ausencia de la persona deseada, que mueve al protagonista a confundir al personaje interpretado por Pilar López de Ayala. La secuencia de la terraza del café merece un tratamiento especial. En ella Guerin se vale de su protagonista para lanzar una mirada profundamente antropológica sobre los hombres y mujeres que se encuentran allí. Constituye en mi opinión una de las mejores secuencias filmadas en los últimos tiempos, por su sencillez aparente y los resultados que consigue. En ella también encontramos ecos del Guerin de En construcción.


Esa película dio lugar a un documental, Fotos en la ciudad de Sylvia, que complementa a la historia de ficción creada por Guerin. Aunque no resulte una propuesta dirigida a todo tipo de público, En la ciudad de Sylvia es un desafío para el espectador, que seguro que habrá muchos que sepan valorar la melancolía, la nostalgia y la belleza de las poéticas imágenes construidas por un autor con letras mayúsculas, José Luis Guerin.


10/10
Daniel Muñoz Ruiz

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