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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Man on Wire (2008) de James Marsh


Documental ganador del Oscar de la Academia, dirigido por el inglés James Marsh, narra las peripecias del funambulista francés Philippe Petit, que se propuso andar sobre su cable entre las dos Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Viendo las torres es inevitable pensar en lo sucedido el 11 de septiembre de 2001, cuando el World Trade Center fue destruido en el mayor ataque terrorista hasta la fecha y que tanto ha cambiado la historia del mundo. Sin embargo, el documental no hace referencia alguna a este hecho, lo ignora en un acto de censura, de cobardía, ante un tema que puede ser tabú y restar adeptos al film. Pero, aún así, se trata de un interesante documental sobre un personaje peculiar que hizo algo inalcanzable para la mayoría de los mortales.

Man on Wire está construido a partir del libro autobiográfico de Petit, Alcanzar las nubes y utiliza los testimonios sobre el pasado de los amigos y colaboradores del osado personaje. También nos informa sobre otras hazañas anteriores, como su recorrido sobre el alambre en la Catedral de Notre Dame de Paría o el puente colgante de la Bahía de Sídney, en los que en ambos casos fue detenido por la policía. Las imágenes de archivo mostradas sobre la construcción del World Trade Center evocan el recuerdo de su destrucción, pues el solar parece el mismo solar que resultó de su derribo. Las dramatizaciones, sin embargo, no están muy conseguidas, pero cumplen su funcionalidad en la estructura narrativa, que por lo demás es bastante convencional. Lo que importa en este documental es el acto en sí, su preparación, pero no sus consecuencias, pues sólo se alude de refilón al hecho de que Philippe dejó de lado a sus amigos nada más bajarse de las torres, influido por su carácter ególatra y por su repercusión masiva en los medios de comunicación. Aunque eso podría haber dado origen a otro documental. Y es que Philippe Petit es el protagonista absoluto de la historia y oyéndole relatarla con tanta pasión, uno se da cuenta de la importancia que tuvo en su vida el acto “ilegal, pero no malvado” como él mismo lo califica.

El desarrollo de la película responde a la tensión narrativa del thriller, pues mantiene la expectación aunque ya conozcamos el resultado. Las imágenes del hombre suspendido en el cable que une las dos torres, resulta muy poderosa por sí misma y su visionado ya es una atracción para ver este documental. La historia del cómo consiguieron entrar en las torres y montar la infraestructura necesaria para el reto de Petit es muy ingeniosa, pero también muy improbable en los tiempos que corren, debido a las enormes medidas de seguridad que tiene todos estos edificios emblemáticos hoy en día por culpa del 11-S. El controvertido Petit llevó a cabo su desafío no sin antes prepararlo durante muchos meses y con la ayuda de varios colaboradores. Fue el día 7 de agosto de 1974 cuando lo consiguió finalmente. Un logro único en la historia de la humanidad, que ha dado pie a este documental más de 30 años después de la hazaña.

James Marsh firma este Man on Wire, que a pesar de no ser una obra maestra, resulta un trabajo sólido y entretenido para los espectadores, que conocen a través de él, un acontecimiento que para unos es una locura suicida y para otros contiene una impactante belleza. Lo que hubiera dado más entidad a la obra hubiera sido que profundizara más en el hombre y menos en el mito, en el héroe, pero a pesar de esto, Man on Wire es un documental notable, interesante, entretenido y recomendable.

8/10

Daniel Muñoz Ruiz

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