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jueves, 29 de octubre de 2009

After (2009) de Alberto Rodríguez


Propuesta arriesgada la del director Sevillano, Alberto Rodríguez, en su tercer largometraje en solitario, cuarta película si tenemos en cuenta su debut junto a Santi Amodeo en el Factor Piglim (2000). After es una película que destila un profundo pesimismo con respecto a las consecuencias de la madurez. Los personajes principales, más cercanos a la cuarentena que a la treintena, transitan por la vida envueltos en la confusión y la insatisfacción que le producen sus propias realidades. Tres amigos se reúnen para vivir una noche de juerga, en la que el alcohol y las drogas, deforman sus caracteres sacando a relucir lo peor de ellos mismos. Manuel, Julio y Ana, tres almas a la deriva cuyas vidas se encuentran en terreno de nadie, pasada ya la juventud salvaje, no pertenecen a ese supuesto mundo adulto lleno de responsabilidades. Manuel (Tristán Ulloa) lleva una vida burguesa, sumido en un matrimonio que parece insatisfecho, presenta una tendencia a la violencia que se manifiesta incluso con su propio hijo, cuya relación es de rechazo. Julio (Guillermo Toledo) es un ejecutivo, aparentemente de éxito, que oculta una tremenda soledad que intenta suplir con los chat de internet y que estalla ruidosamente la noche en que sale con sus dos amigos. Y Ana (Blanca Romero), una mujer guapa y decidida, que esconde un miedo terrible a esa pérdida de la belleza que conlleva la madurez y que intenta combatir a base de devorar hombres, pero que no evita que se trate de otra alma solitaria.


Alberto Rodríguez y Rafael Cobos firman un guión que demuestra la eficacia de la narración a través de tres puntos de vista, en un ejercicio de maestría en la escritura cinematográfica, algo que en el panorama actual del cine patrio, echamos bastante de menos. A parte de por su guión, After destaca por las descarnadas interpretaciones de los tres protagonistas, destacando un poco sobre las meritorias actuaciones, la de Guillermo Toledo, que cambia de registros de manera impresionante, pasando de su lado cómico a interpretar las consecuencias del consumo excesivo de alcohol y drogas. Los distintos puntos de vista (Ladrones de cuerpos, Laura 230 y Niebla) constituyen tres variantes sobre la misma noche de desfase, aportando en cada caso la representación de la rutina diaria de los tres personajes, en las cuales vamos descubriendo sus miserias, sus miedos y sus ansiedades. Rodríguez, que pertenece, por edad, a la misma generación, parece saber de lo que habla, puede que esos personajes tengan algo de él mismo, o de amigos suyos. Y su visión sobre los mismos destila nostalgia sobre la pérdida de la juventud y la inadaptación a la madurez, como si de una feroz lucha se tratara entre el mundo adulto y el mundo juvenil. Sin duda, After es una gran película de actores y de dirección de actores, porque Alberto Rodríguez se mueve como pez en el agua en ese terreno y no duda en llevar a sus actores a momentos extremos y tensos en el terreno sexual, si no al sexo explícito pero rodado con bastante buen gusto y no eludiendo mostrar la realidad.


Con 7 Vírgenes (2005), Alberto Rodríguez retrató la marginalidad juvenil en un relato realista y pesimista al mismo tiempo. En After, los personajes tienen 20 años más pero el pesimismo y la desazón siguen presentes. Habrá que estar atento a los próximos trabajos de Rodríguez, que con esta película ha dejado el listón bien alto y consolida una nueva forma de cine español que huye de tópicos, como también ocurre en las películas de su amigo Santi Amodeo.

8/10
Daniel Muñoz Ruiz

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