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domingo, 25 de octubre de 2009

Let´s Get Lost (1988) de Bruce Weber


Documental dirigido por el aclamado fotógrafo americano, Bruce Weber, hace ya más de dos décadas, sobre el mítico trompetista de jazz, Chet Baker. Let´s Get Lost constituye un profundo viaje al interior del artista, cuya vida personal es un auténtico caos después de tres divorcios y una terrible adicción a las drogas que acabará con su vida a la temprana edad de 59 años.


Se nota que Weber es fotógrafo, pues el film, rodado en un imponente blanco y negro, destaca por la cuidada iluminación en las partes creadas ex profeso para el mismo. También la forma en la que filma las fotografías fijas del pasado del músico, en las que aparece joven y en su máximo esplendor, adquieren un nuevo sentido al pasar por la cámara de Weber. Pero no sólo la música de Baker le interesa. En Let´s Get Lost pesa su biografía tanto como su faceta artística pues weber acude a sus ex parejas, a sus hijos y a la madre del músico, que van desgranando aspectos de su personalidad que nos dibujan a un genio débil, esclavo de las drogas, una estrella consumida por su adicción. Los momentos más emotivos los proporcionan sus hijos, que ya mayores apenas saben de su padre y su última esposa, Carol, de la que nunca llegó a divorciarse y que guarda un profundo rencor al músico y a Ruth Young, otras de las mujeres de Baker. También el testimonio de Vera Baker, la madre de Chet, constituye otro momento álgido en el desarrollo de esa biografía contada por los demás. Pero, trascendiendo a estas entrevistas, lo más destacable del film, es la comunión entre las imágenes rodadas por Weber y la música de Chet Baker. El recorrido nocturno, en coche descapotable, del músico acompañado de dos bellas jóvenes, o el paseo al atardecer por una playa californiana del comienzo del film, resultan imágenes bellas, poéticas, evocadoras de un pasado glorioso que se echa de menos pero que es imposible recuperar.


En el documental encontramos también material de los años 50, sobre todo fotográfico, pero también alguna actuación en directo para la televisión, en las que Chet Baker todavía no era un adicto y tocaba junto a otras leyendas del jazz como Charlie Parker, Dizzy Gilespie o Gerry Mulligan. Pero esos tiempos pertenecen al pasado y en la coetaneidad del documental, el gran músico es un reflejo de lo que fue. En este sentido, la interpretación de “Almost Blue” que contiene el film, es el momento de suspensión de ese tiempo y en el que nos volvemos a reencontrar con el mito, con la estrella, con el artista que interpreta la canción con su voz delicada, hermosa en su fragilidad, muy emotiva. Chet Baker murió en Amsterdam el 13 de mayo de 1988, aparentemente como consecuencia de una caía por la ventana de la habitación del hotel en la que se hospedaba. Algunas personas piensan que fue asesinado por sus deudas de drogas. Nunca se ha sabido la verdad sobre su muerte.


Si por algo destaca el trabajo de Weber, es por su aproximación al mito desde un punto de vista lejano al fan, al admirador, un punto de vista que quiere huir del subjetivismo y de la adulación. Y por esta razón, además por el excelente tratamiento de la fotografía en elegante blanco y negro, este documental biográfico sobre un músico, puede ser considerado como uno de los mejores documentales musicales de la historia del cine universal.

8/10
Daniel Muñoz Ruiz

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