Translate

martes, 3 de noviembre de 2009

500 Días juntos (2009) de Marc Webb


Que la comedia romántica americana es un género que atrae a mucho público a las salas de cine es un hecho totalmente comprobado. La audiencia se identifica con el eterno mito de la “cenicienta”, que en los últimos años tiene el rostro de Julia Roberts, Meg Ryan, Sandra Bullock o Cameron Dyaz. Todos estos films resultan ser puro entretenimiento, historias que nada tienen que ver con la realidad y que por eso mismo son aceptadas por el público. En este contexto, 500 Días juntos, la ópera prima del norteamericano Marc Webb, fundamentalmente director de videoclips musicales, intenta desmarcarse del género romántico y ya desde el comienzo una voz narradora avisa que no vamos a ver una comedia romántica. Sin embargo, la película de Webb, sí es una comedia romántica, y de lo más estúpida. La historia chico conoce chica, chico se enamora de chica y chico no es correspondido, está muy trillada en la historia del cine y aunque la película intenta darle otro enfoque, cae irremediablemente en la gracia tonta, dirigida a un público poco exigente que se contenta con banalidades.


Tom Hansen (Joseph Gordon-Levitt que destacó en Brick, 2005, de Rian Johnson) es un joven arquitecto que trabaja escribiendo tarjetas de felicitación porque no ha encontrado nada mejor. Un buen día, conoce a la chica nueva de la oficina, Summer Finn (Zooey Deschanel, vista en El incidente, 2008 de M. Night Shyamalan), y se enamora de ella. Pero ella de él, no, y termina dejando la relación. Para explicarnos esto, Marc Webb alarga la película hasta la hora y media, cuando lo ideal hubiera sido un cortometraje de 10 o 15 minutos. Durante ese tiempo asistimos a los momentos significativos de la relación de los dos jóvenes, marcada por topicazos del género y un humor bastante infantil, que sorprendentemente, arrancó alguna carcajada a la audiencia de la sala en la que vi la película. Los defensores de la película podrán considerar la novedad del punto de vista como algo original, que no lo dudo, pero resulta patético, estúpido. Ni siquiera los actores están bien. En mi opinión no hay química ninguna entre ellos y verlos en pantalla se convierte en un auténtico suplicio. La narración en flashbacks, con continuos saltos temporales, está bien al principio, pero resulta extremadamente cargante a medida que avanza la película. Para intentar ganarse al público, Webb introduce algún guiño cinéfilo, al Séptimo sello (Ingmar Bergman, 1957) o algo que recuerda a la Nouvelle Vague, pero que no pasan de ser anécdotas intrascendentes, como toda la película en general. Lo único agradable del film es su selección musical. Algunos temas de la cantante canadiense Feist, The Smith, The Pixies, etc, pop británico al que se culpa de la tristeza del desamor.


Para terminar, me parece vergonzoso que esta tontería de película esté entre las 250 mejores del la lista del IMDB cuando escribo estas líneas. Concretamente recibe una puntuación media de 8,2 y ocupa el puesto 227. Esto hace confirmar mi desazón ante los gustos cinematográficos del público actual, que es muy poco exigente. Que películas tan estúpidas como ésta ocupen las salas españolas y que no se estrenen otras obras cinematográficas de calidad, debería ser un delito. Desde luego, habría que sancionar a los exhibidores por estrenar semejante memez y crear una audiencia que se traga todo lo que le echen sin pedir nada a cambio. Si hubiera justicia en este mundo, deberían de devolvernos el dinero a todos los espectadores de 500 Días juntos y prohibir a Marc Webb hacer otra película. Que se dedique a los videoclips y a la televisión, que allí la mediocridad se recompensa.

2/10

Daniel Muñoz Ruiz