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domingo, 10 de enero de 2010

Buscando a Eric (2009) de Ken Loach


Divertida, emocional y bastante atípica en la filmografía de su director, Ken Loach se aparta de su cine social más denso en Buscando a Eric, un film que se mueve entre los extremos de la comedia y el drama, para introducirnos en una historia fantástica sobre los valores de la amistad como herramienta para solucionar problemas. Eric Bishop es un cartero divorciado dos veces, que vive en Manchester con sus dos hijastros adolescentes. Su vida es triste y el inminente encuentro con su primera esposa, a la que abandonó hace más de veinte años, le provoca un ataque de pánico que lo lleva al hospital tras sufrir un accidente automovilístico. Sus amigos y compañeros de trabajo pretenden echarle una mano para subir su estado de ánimo y organizan un juego terapéutico que consiste en ver la vida a través de una persona admirada. A partir de entonces, se le aparece el ex jugador del Manchester United, Eric Cantona, que, a modo de fantasma que sólo él puede ver, le va dando consejos morales que ayudan al protagonista a afrontar los problemas de su vida. Entablan una relación de amistad durante sus encuentros y Eric (el cartero) conseguirá resolver sus dificultades emocionales, como por ejemplo, acercarse a Lilly, su primera esposa, de la que sigue enamorado. Tras el decorado futbolístico de la película, se desarrolla la historia de confrontación contra un mafioso que amenaza a su hijastro mayor y que sólo podrá ser resuelta con la ayuda de sus amigos, los supporters del United. La fuerza social como instrumento, como combustible para afrontar los conflictos.

Sin embargo, Buscando a Eric no pretende dar lecciones morales sobre la sociedad o la política, como suele ser habitual en el cine del director británico. El guión de Paul Laverty, colaborador de Loach desde La canción de Carla (1996), se refugia en el terreno emocional en lugar de en el realismo social, lo que hace de la película de Loach, probablemente la más accesible para el público general en toda su filmografía. Aunque está lejos de los mejores guiones de Laverty, en Buscando a Eric, vuelve a demostrar su oficio creando un guión sólido aunque con alguna trampa que otra, como el final made in Hollywood, que es un acontecimiento insólito en la carrera de ambos. Los actores cumplen con su trabajo eficazmente, destacando el protagonista Steve Evets y el actor que interpreta al personaje de “Meatballs” (Jonh Henshaw), que aporta los mejores momentos cómicos del film con su filosofía de vida, que consiste en encontrar todas las respuestas en los libros. También hay que mencionar el trabajo del ex futbolista francés, Eric Cantona, que ya ha hecho sus pinitos como actor y que en esta película se interpreta a sí mismo con un tono autoparódico en determinados momentos, que suponen lo mejor de su papel.

Sin duda, podemos hablar de la obra más entretenida y accesible de Ken Loach, que se acerca a los terrenos de lo más comercial sin poder su identidad y su compromiso con lo social. Una vuelta de tuerca a su cine, en el que introduce lo fantástico como justificación para el deseo del protagonista de su historia. Buscando a Eric es un film liviano y agradable que no debería pasar desapercibido para el espectador del buen cine.

8/10

Daniel Muñoz Ruiz

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