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lunes, 18 de enero de 2010

Un tipo serio (2009) de Ethan y Joel Coen


El universo del judaísmo vuelve a ser la referencia de los oscarizados hermanos Coen para desarrollar una nueva comedia irreverente. Larry Gopnik (magníficamente interpretado por el actor Michael Stuhlbarg) es un profesor de física de una universidad de Minnesota en los revueltos años sesenta. Su apacible vida comienza a desmoronarse cuando un estudiante extranjero le ofrece un soborno para que le apruebe y al llegar a casa su mujer le suelta de buenas a primeras su intención de pedir el divorcio y comenzar una relación con un viudo adinerado. Mientras sus dos hijos adolescentes no paran de molestarle y su hermano, Arthur, un auténtico freak del universo Coen, se mete en problemas y Larry tendrá que hacerse cargo también. Rodeado de peculiares vecinos y su comunidad judía, no menos peculiar, tendrá que hacer frente a todos estos problemas y organizar el Bar Mitzvah de su hijo Danny.


De nuevo los Coen son capaces de crear personajes profundos con un par de pinceladas mientras que otros no lo consiguen por muchos brochazos que den. Y aquí reside lo mejor de sus comedias, los personajes, que por sí solos son los que provocan las disparatadas situaciones de sus películas, como ya ocurría en Fargo (1996) y El gran Lebowsky (1998) sin que se note la pluma del guionista ni resultar forzado. Genial es la escena de la celebración del Bar Mitzvah de Danny, que bajo los efectos de la marihuana (recordemos, estamos en los sesenta) contempla toda la acción desenfocada, al igual que nosotros a través de la cámara. Con menos tono sainetesco que su anterior comedia, Quemar después de leer (2008) y más crítica moral, los Coen consiguen reírse de su religión desde dentro, como lo hace Woddy Allen, pero más intensamente, al estilo de la literatura de Philip Roth y su obra El lamento de Portnoy (1969). El prólogo inicial, ambientado en Polonia y hablado en Yiddish, es una secuencia magistral y la síntesis del humor negro de los Coen.


Sin embargo, la resolución final parece algo forzada, si bien, las últimas imágenes del film nos recuerdan a los Coen más poéticos. El final puede considerarse abierto, aunque en la cabeza del espectador se cierre, en la inmensa mayoría de los casos, del mismo modo, es decir, lo peor. Pero a lo largo de todo el film hemos asistido a una comedia bastante divertida, surrealista (impagables los sueños de Larry) y por momentos, incluso emotiva y seria, no obstante, el título lo dice todo, Un tipo serio.


Después de alcanzar la gloria hollywoodiense con No es país para viejos (2007), Ethan y Joel Coen, consiguen una obra más que decente, con actores desconocidos para el público mayoritario y con una historia bastante crítica hacia las apariencias de la religión judía entendida desde el punto de vista más ortodoxo. Merece la pena pasar un buen rato y echarse unas risas con los hermanos de Minnesota.

7/10

Daniel Muñoz Ruiz

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