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jueves, 11 de marzo de 2010

El corredor nocturno (2009) de Gerardo Herrero


Que Gerardo Herrero es una de las figuras más importantes del cine español actual está fuera de toda duda. Es un gran productor, responsable de grandes películas como Martín (Hache) (Adolfo Aristarain, 1997), En la ciudad (Cesc Gay, 2003) o el reciente éxito hispano-argentino, El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009), por medio de su empresa Tornasol. Pero su carrera como director deja mucho que desear. En ella, encontramos alguna película interesante como Territorio Comanche (1997) o Los aires difíciles (2006), que conviven con bastantes películas fallidas como El lugar donde estuvo el paraíso (2002) o El misterio Galíndez (2003). Ahora bien, ¿dónde colocar su última película como director? El corredor nocturno es la adaptación de una novela, casi siempre las películas de Herrero lo son. Una novela, obra del escritor Hugo Burel, que a priori parece interesante pero que traducido a un negligente guión y en las manos de Herrero, se torna una película vacía, aburrida e intranscendente. La historia del acoso psicológico sufrido por un joven ejecutivo de éxito (Leonardo Sbaraglia) por parte de un personaje misterioso que aparece en su vida de forma accidental (Miguel Ángel Solá) podría haber dado de sí mucho más, y no convertirse en una especie de thriller psicológico ambientado en las altas esferas empresariales y que tiene como moraleja la corrupción del ser humano por culpa del poder. Algo muy visto y que con la dirección de Herrero, no aporta nada sustancial.

Una pena lo de los actores, Sbaraglia y Solá, que dirigidos nefastamente por Herrero, logran estar muy por debajo de su nivel, incluso Leonardo Sbaraglia roza el ridículo en muchos momentos. Papeles como este son los que pueden acabar con una brillante carrera. Solá sale menos perjudicado. Incluso hay escenas en las que está a muy buen nivel y se come literalmente al pobre Sbaraglia. Tampoco ayuda nada el guión, obra de Nicolás Saad, que resulta bastante previsible y falto de tensión. Además el final es de los peores que he visto en mucho tiempo, con una suspensión del relato totalmente pretenciosa. Pocas cosas se pueden decir a favor de esta peli, que se va destruyendo a sí misma a medida que avanza. Una pena, pues con otros cineastas hubiera salido un film bastante interesante.

No es por meterme con Gerardo Herrero, del que ya he dicho que es un magnífico productor, pero es que su cine como director es cada vez peor, más aburrido y desechable. Incluso en muchos momentos, esta película me recordó al peor Vicente Aranda, haciendo de sus peores películas como La mirada del otro (1998) o Canciones de amor en el Lolita’s club (2007), obras más interesantes que la de la presente crítica. La verdad, el cine español no se merece esto. Que subvencionen proyectos como éste dejando en el limbo películas de jóvenes cineastas mucho más interesante, debería de estar prohibido. Menos mal que todavía se atisba una esperanza dentro del cine patrio con películas como Celda 211 de Daniel Monzón, After de Alberto Rodríguez, o Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar, que a mí sí me gustó y creo que es el único director veterano que se mantiene en forma, porque los últimos trabajos de Garci, Trueba, Aranda, Bigas Luna y otros más jóvenes como Coixet, Medem o Amenábar, han dejado mucho que desear. Veremos qué nos depara el 2010, a priori con interesante regresos como el de Fernando León de Aranoa, Icíar Bollaín y Álex de la Iglesia.

2/10

Daniel Muñoz Ruiz

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