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miércoles, 14 de abril de 2010

La isla interior (2009) de Dunia Ayaso y Félix Sabroso



La primera reacción que provoca esta película es la sorpresa. Sorprendente resulta cómo va cambiando el tono de la película y que detrás de ella estén Dunia Ayaso y Félix Sabroso, que siempre habían destacado en la comedia, como Descongélate (2003). En La isla interior los personajes viven bajo la tiranía de la enfermedad mental, de la esquizofrenia que padece el padre (Celso Bugallo), que ha marcado sus vidas y dirige sus destinos en el momento presente. Tres hermanos, un profesor de instituto enamorado de una alumna, una actriz de segunda y una limpiadora que se ha enrollado con el marido del matrimonio para el que trabaja. El intento de suicidio del padre los vuelve a juntar en la casa familiar, en la que la madre (Geraldine Chaplin) intenta sin conseguirlo que todos se lleven bien. Pero es que esta familia esconde más de lo que muestra, cómo dice la cita del principio de la película, que bien podría ser su sinopsis.



Mediante un prolongado flash-back que ocupa casi todo el metraje, Ayaso y Sabroso nos proponen adentrarnos en una familia totalmente disfuncional, siempre bajo la sospecha de la posible locura hereditaria. Uno por uno, son presentados los personajes con brocha gorda, tomando la distancia necesaria para no compadecerse de ellos. A estas alturas, después de algunos momentos que te sacan una carcajada, el film adquiere un tono severo y cortante. Las grandes interpretaciones de los tres hermanos, Coral, Victoria y Martín (Candela Peña, Cristina Marcos y sobre todo un Alberto San Juan en, quizás, su mejor papel hasta ahora) logran convertir a la isla interior en un relato desgarrado sobre el aislamiento humano, el dolor interior al que probablemente se refiera el título, esa isla interior de los personajes y en la que se recluyen voluntariamente para hacerse daño a sí mismos. Los diálogos escritos por Ayaso y Sabroso también están a la altura de los personajes sin ser pretenciosos, resultan sinceros y directos, como en la escena en la que Coral y Martín hablan en la playa y él le cuenta cómo se siente, dice algo así como que todo el tiempo piensa que está a punto de perder el control y su hermana le contesta que la mitad del mundo se siente así y la otra mitad ya ha perdido el control. Este diálogo, aunque un tanto tremendista, refleja lo agridulce de la película, en la que el personaje de Coral parece el más “normal”.



Aire fresco para el cine español, que puede presumir de esta película en lugar de los últimos éxitos de taquilla, que hay que reconocer, no le hacen ningún favor a nuestra cinematografía. Quizás esta película no hará un taquillazo, pero deja el listón del cine español bien alto. Dentro de su todavía corta filmografía, La isla interior es, sin duda, la mejor película del tándem Ayaso-Sabroso, que promete seguir dando buenas películas a nuestro cine.

8/10

Daniel Muñoz Ruiz

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