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jueves, 13 de mayo de 2010

El escritor (2010) de Roman Polanski


El escritor es la traducción que ha recibido en España el último film de Roman Polanski, titulado The Ghost Writer. Ese concepto de “escritor fantasma” es lo que conocemos popularmente por el concepto de “negro” cuando nos referimos a alguien que escribe en nombre de otro. Y eso es precisamente a lo que se dedica el protagonista de la película, el “negro” o el “escritor fantasma” (interpretado por Ewan McGregor), como ustedes quieran, a través del cual vamos a ser testigos de un thriller interesante que poco tiene de político, aunque a todos se nos viene a la cabeza la figura de Tony Blair al ver la película.


La película comienza con un cadáver tirado en una playa en pleno temporal. Poco después sabremos que se trataba del “negro” que escribía las memorias de Adam Lang (Pierce Brosnan), ex-Primer Ministro británico. Para sustituirle, contratan al joven escritor al que se refiere el título del film, que se dedicará a investigar las oscuras circunstancias de la muerte de su predecesor y el misterioso pasado de Adam Lang. Desde estas premisas, Roman Polanski construye una solvente película de intriga al estilo de Alfred Hitchcock, donde nada es lo que parece. De hecho, el personaje de Ewan McGregor se puede identificar con el Kaplan de Con la muerte en los talones (1959), aquel que hiciera Cary Grant. El director franco-polaco saca buen partido de la historia por medio de una puesta en escena calculada para meterse en el bolsillo al espectador. La ambientación, en esa isla que carece de una climatología benévola, por decirlo suavemente, así como los planos carentes de profundidad de campo en la casa de los Lang. El escritor es una película oscura en cuanto a iluminación (no vemos lucir el sol en ningún momento), pero no en cuanto a derroche de golpes de efecto (en el sentido positivo del término). El director de Chinatown (1974) no pretende realizar un film político, no le interesa la política, que ocupa un segundo plano en la historia. Lo que de verdad preocupa a Polanski es la intensidad de la intriga, del misterio que pretende desvelar el escritor.


Sin embargo, a mi modo de ver, el guión flaquea un poco. El best seller de Richard Harris (El poder en la sombra) es adaptado a la pantalla por él mismo y Polanski, hecho que a priori resulta alentador, pero que visto el resultado final, no alcanza los resultados que prometía. Me explico, la película parece que va a ser de una forma y termina de otra. El final es simplón, algo previsible y, a pesar de la maestría que demuestra Polanski en la última secuencia, deja la sensación que la urgencia por concluir la historia le ha hecho tomar el camino más sencillo. Esto no quiere decir que sea una mala película, ni mucho menos. El escritor es un gran thriller con rasgos clásicos y envoltura moderna, que se aleja de los desvaríos psicologistas y va al grano en lo narrativo, consiguiendo mantener la atención del espectador, pero sin llegar a ser un film memorable como El pianista (2002) o Chinatown (1974).


7/10

Daniel Muñoz Ruiz

jueves, 6 de mayo de 2010

Fish Tank (2009) de Andrea Arnold


El segundo largometraje de la directora británica Andrea Arnold vuelve a tener un personaje femenino como protagonista absoluto. Si en Red Road (2006), la protagonista era una joven obsesionada con hombre, representada tal obsesión a través de la experiencia voyeurista por medio de las cámaras de vigilancia CCTV. En Fish Tank, Mia, el personaje protagonista, es una adolescente de 15 años que vive en crisis permanente con el mundo que le rodea (madre, amigas, hermana…) y sólo encontrará dos válvulas de escape: el baile y el nuevo novio de su madre. Sin embargo, su relación con Connor, el novio de su madre, es desde el principio una relación imposible, destinada a fracasar. A través de Mia, la directora nos sumerge en la vida de una adolescente de familia desestructurada del suburbio de Essex, pero que bien podría ser cualquier barrio de clase trabajadora del mundo occidental, pues los problemas de este tipo de adolescente en la actualidad conocen una globalización parecida a la que se está dando en muchos otros aspectos de la vida contemporánea. El hip-hip que escucha Mia es el mismo que escuchan millones de chicas de grandes ciudades y que supone toda una subcultura popular del adolescente contemporáneo.

La forma de utilizar la cámara de Andrea Arnold es algo peculiar y quizás por eso se alzó con el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes. La cámara sigue en todo momento a Mia, casi no la deja respirar y apenas observamos el entorno del personaje, nada más que lo que ella nos permite adivinar. Su mundo interior en conflicto constante presenta los típicos altibajos y en la parte central del film se hacen un poco monótonos pues parece que va a caer en el más burdo melodrama, aunque la última media hora recupera el pulso dramático por medio de un giro de la trama, al modo del guión clásico hollywoodiense, a pesar de que Fish Tank no tenga nada de “clásico”. La resolución de la película es bastante inteligente y no cae en tentaciones melodramáticas. Además la manera de dirigir de Arnold es fresca y dinámica y la actuación de la debutante Katie Jarvis dando vida a Mia es sobresaliente. Sin embargo, ciertas situaciones forzadas del guión hacen que la película no sea del todo redonda.

Fish Tank puede emparentarse con la tradición del cine social británico que comenzó con los nuevos cines de los 60 y prosiguió con directores como Ken Loach o Mike Leigh, pero en el fondo no es cine social puro, porque lo que de verdad le interesa a la directora es contar la historia individual de Mia y no la de cierta clase social o la familia disfuncional. Simplemente es el retrato de la adolescente que se enfrenta a la vida sin los suficientes apoyos externos. Este segundo largometraje de Andrea Arnold la confirma como una de las directoras a tener en cuenta en el panorama del nuevo cine europeo independiente y nos hace pensar que sus próximas entregas serán de calidad. No hay que perderla de vista.



7/10


Daniel Muñoz Ruiz