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martes, 27 de julio de 2010

London River (2009) de Rachid Bouchareb


El 7 de julio de 2005 una serie de bombas estallaron en el metro y en algún autobús de Londres. Era el tercer gran atentado cometido por el nuevo terrorismo extremista islámico tras el atentado del World Trade Center de Nueva York y las bombas de los trenes de Madrid. En este punto da comienzo el film del director francés de origen argelino Rachid Bouchareb. Elisabeth Sommers (Brenda Blethyn), una granjera viuda y de mediana edad, que vive en la isla de Guernsey, comienza a preocuparse cuando su hija Jane, una joven estudiante que reside en Londres, no contesta a sus múltiples llamadas. Con el temor en el cuerpo, decide ir a Londres y cuando llega a su casa le comentan que está desaparecida y comienza una desesperada búsqueda, siempre con el miedo de que su hija haya muerto en los terribles atentados. En entonces cuando conocerá datos de la vida de su hija que desconocía completamente y que la dejarán totalmente sorprendida. El destino hará que conozca a Ousmane (Sotigui Kouyaté), un musulmán de origen africano, que vive en Francia y que acude a buscar a su hijo, al que no ve desde hace 15 años y del que nada sabe de su actual vida. Juntos descubrirán poco a poco lo que ha sido de sus respectivos hijos y, tras un primer distanciamiento debido al choque cultural, terminarán unidos ante la adversidad.


London River no es un film sobre el atentado de Londres. Más bien, es una historia sobre las consecuencias del mismo, sobre cómo afrontar la pérdida de seres queridos y, sobre todo, una historia muy humana sobre dos personajes tan diferentes como Elisabeth y Ousmane. La forma de narrar de Bouchareb nos conduce a introducirnos en esta íntima historia sobre dos almas rotas por el dolor, que se encuentran por casualidad y que, en la medida de lo posible, comparte ese dolor. La cruda fotografía y las imágenes de archivo utilizadas para ilustrar el atentado no hacen más que reforzar la inmediatez del film, huyendo de todo esteticismo embellecedor. Pero también London River trata el tema del choque cultural, al enfrentar a una mujer típicamente inglesa con un hombre africano y musulmán, siendo el resultado la aceptación de tales diferencias. En ese aspecto, la película quiere ser moralmente aleccionadora y se pierde un poco, cayendo además en dosis melodramáticas excesivas. Las interpretaciones de los dos protagonistas son el punto fuerte del film. Tanto Brenda Blethyn como Sotigui Kouyaté consiguen un trabajo brillante. La actriz de Secretos y mentiras (Secrets and Lies, Mike Leigh, 1996) desarrolla sus matices dramáticos a lo largo de la historia, contrastando con la sobriedad de la interpretación de Kouyaté, que fue galardonado en el Festival de Berlín por este trabajo.

En definitiva, dejando a un lado los aspectos morales que subyacen a las diferencias culturales, London River resulta un drama muy humano e íntimo, una película pequeña con intención de emocionar al espectador, algo que sin duda consigue.

7/10

Daniel Muñoz Ruiz

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