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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Origen (2010) de Christopher Nolan


Las ideas son más destructivas que cualquier arma. Esa es una conclusión que se puede sacar tras ver la última película del director británico Christopher Nolan. Esas ideas que el protagonista de Origen (Inception), Cobb y su equipo pretenden “robar” de las mentes de las incautas víctimas. En un supuesto futuro en el que determinados seres humanos son capaces de introducirse en los sueños de otros para manipular sus mentes a su antojo, Cobb (Leonardo DiCaprio) fracasa en una de las extracciones de ideas y deberá arriesgarse en una complicada misión para la que es contratado a cambio de poder regresar a EE.UU. al lado de sus hijos. Sin embargo, esta vez no se trata de introducirse en los sueños de alguien para sustraer ideas, sino para introducirlas, algo mucho más peligroso que la extracción. En esos momentos nos enteramos del oscuro pasado de Cobb y los motivos que le hacen ser emocionalmente inestable, lo que puede conducir al fracaso de tan importante empresa.

Nolan vuelve a un argumento similar al de su celebrada película Memento (2000), cambiando la memoria por los sueños para crear un mundo en el que realidad y ficción se confunden. El guión está bien trabajado aunque muestra algunos clichés propios de su concepción del cine y sobre todo, se excede en las secuencias de acción (particularmente en el último tercio del film), en un claro intento de buscar adeptos entre el publico más joven, algo que le resta interés a la trama principal. Las grandes dosis de acción ya dieron muy buenos resultados en su film anterior, El caballero oscuro (The Dark Knight, 2010), que reventó taquillas en todo el mundo. Pero si por algo destaca Origen es por su deslumbrante despliegue de efectos especiales que hacen que una gran avenida pueda desdoblarse a sí misma o que una mente privilegiada (en este caso la joven Ellen Page) pueda construir a su antojo todo lo que pueda imaginarse, eso sí, no en el mundo real, solo en el mundo de los sueños. La verdad, viendo esta película pienso en la cantidad de pasta que se habrán gastado en tantos efectos visuales y especiales, algo que confirman la cantidad de personas que trabajaron en los departamentos correspondientes, como en la postproducción, en la que pude leer más de cincuenta nombres. Bueno, dejando al margen estos datos cuantitativos, hay que decir que el tratamiento del espacio cinematográfico (aunque éste sea virtual) es bastante sorprendente y original.

En cuanto al reparto artístico destaca sobre todo Leonardo DiCaprio. Este actor (del que, lo admito, tenía prejuicios) está demostrando a sus casi 36 años que, película tras película, ha adquirido la madurez suficiente para interpretar grandes roles en la gran pantalla. Ya me sorprendió en Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008) haciendo de marido desilusionado con su vida y su matrimonio y lo confirmó en Shutter Island (Martin Scorsese) con un personaje traumatizado por sus pasado. En Origen, DiCaprio es el motor de la trama pues todo lo que le ocurre al personaje marca el devenir de los acontecimientos.

Por tanto, y para finalizar podemos decir que Nolan ha conseguido una película notable, un híbrido entre autoría y mainstream, que puede gustar a (casi) todo el mundo.


8/10

Daniel Muñoz Ruiz

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