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martes, 19 de octubre de 2010

La red social (2010) de David Fincher


Confieso que a priori no me interesaba mucho el tema ni la trama de esta película, pero viendo el nombre del director, me intrigó que podía haber hecho David Fincher con él. La historia de La red social está inspirada en un libro de Ben Mezrich, The Accidental Billionaires, que narra el nacimiento de la red social por internet más importante a nivel mundial, Facebook. El invento creado por un par de imberbes estudiantes de Harvard, superdotados indudablemente, se convirtió en tiempo record en un monstruo indómito alimentado por el voraz capitalismo financiero que domina a las llamadas empresas “puntocom”. Más que el proceso en sí mismo, la película se interesa por las personas implicadas en ello, es decir, los amigos Mark Zuckeberg y Eduardo Saverin, cuya profunda relación se ve enturbiada, mejor, masacrada por la ambición económica desmedida. Como siempre se ha dicho, no hay que mezclar amigos y negocios, o por lo menos, no negocios tan importantes. Los nuevos ricos ya no son empresarios, banqueros, brokers o grandes industriales. Son jóvenes informáticos, manipulables por grandes intereses económicos, en medio de los cuales es difícil conservar su personalidad.


El tándem formado por Fincher y Aaron Sorkin (recordemos, creador de la serie El ala oeste de la Casa Blanca) resulta acoplado a la perfección. El guión es magnífico en su estructura y bastante solvente en sus tramas, aunque, como toda película basada en hechos reales, pierde fuerza por resultar previsible. Ante este hándicap, Fincher opta por centrarse en los personajes y aquí entramos en el gran trabajo interpretativo llevado a cabo por el joven y apenas conocido casting, del que hay que destacar por encima de todos a Jesse Eisenberg, al que vimos recientemente en dos películas terminadas en “land”: Advetureland (2009, Greg Mottola) y Bienvenidos a Zombieland (Zombieland, 2009, Ruben Fleischer). Otro dato interesante es que la película no toma partido entre las distintas moralidades de los personajes, incluso con el creador de Napster, Sean Parker (al que da vida el cantante Justin Timberlake), al que hubiera sido muy fácil crucificar por su vida llena de excesos y su carácter de tiburón sin escrúpulos en los negocios.

La película comienza con un ritmo vertiginoso, lleno de diálogos rapidísimos e ingeniosos, que si bien hacen un poco complicado seguirlos para los no angloparlantes, resultan valiosos para ir conociendo el carácter del protagonista. El ritmo del resto mantiene la línea inicial, que no nos da mucho respiro para reflexionar sobre la historia, cosa que, sin duda, ocurrirá tras abandonar la sala. En esto Fincher es un maestro, pues ya lo consiguió con películas como Seven (1995), El club de la lucha (1999) o Zodiac (2007), películas, por otro lado, muy diferentes las unas de las otras. Parece como si Fincher no quisiera ponerse etiquetas, eliminar cualquier redundancia autoral, pero manteniendo un compromiso con su propio estilo visual y narrativo que le lleva a experimentar y moverse entre las fronteras del cine comercial y el cine independiente americano. En la actualidad, junto con Christopher Nolan y, a otro nivel, Quentin Tarantino, forman un conjunto de cineastas comerciales pero revestidos de cierta independencia, que gozan del beneplácito de crítica y público, en contraposición a modelos más minoritarios como pueden ser los casos de David Lynch, Jim Jarmusch o Gus Van Sant. Mainstream de calidad y como reza el slogan publicitario: “No haces 500 millones de amigos sin ganarte algunos enemigos”, dicho que se podía aplicar al cine de David Fincher.

8/10

Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Una película que te hace pensar sobre las ideas y la fama, el director Fincher ha ha hecho muy buenas películas lo mismo con la producción de Rudin, quien está haciendo una serie con una tematica parecida a esta película, es sobre programadores genios y se llama SIlicon Valley.

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