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martes, 9 de noviembre de 2010

Copia certificada (2010) de Abbas Kiarostami


¿Qué diferencia el original de la copia? ¿Puede ser original una copia? ¿Por qué le damos tanto valor al original en el arte? Estas y otras preguntas son el pretexto del director iraní Abbas Kiarostami para construir la historia de una pareja de mediana edad que atraviesa una crisis sentimental provocada por el desgaste del matrimonio. El mundo del arte sobrevuela la trama al convertir las obras artísticas tradicionales (pintura, escultura, arquitectura) en el decorado perfecto para la trama. Ella, una magnífica Juliette Binoche, propietaria de una tienda de antigüedades en un pueblecito perdido en la Toscana italiana, conoce a un famoso crítico de arte inglés que ha llegado al país transalpino para presentar su último ensayo. Lo que parece una relación entre dos desconocidos se convierte en una crisis de pareja en la que ella asume el papel de mujer abandonada, ninguneada sentimentalmente por un marido que le da más importancia a su trabajo que a su esposa y que siempre está ausente. El viraje de la historia se produce sin estridencias, una ruptura que no supone un cambio de tono en el film. En esos momentos la frontera entre el original y la copia se diluye. ¿Qué historia es la original y cual la copia? ¿Cuál es la verdadera y cuál la falsa?

Abbas Kiarostami se aleja de su Irán natal para trabajar por primera vez en Europa y con actores profesionales, aunque cuenta con un cantante de ópera para el protagonista masculino, William Schimell. Su film tiene como referente obvio la película Te querré siempre (Viaggio In Italia, 1954, Roberto Rossellini) en la que Ingrid Bergman y George Sanders formaban un matrimonio apunto de separarse. Pero lejos de comparaciones, la narrativa de Kiarostami en Copia certificada resulta parecerse más a las películas de Alain Resnais en las que no sabemos muy bien qué es real y qué es imaginario dentro de la historia de ficción que estamos contemplando. Por tanto, que importancia tiene la diferencia entre un original y una copia, si es que de verdad hay alguna, como el protagonista, crítico de arte, se empeña en intentar demostrar.

Algunos elementos genuinos de Kiarostami están presentes en el film como son los largos paseos en coche, las carreteras serpenteantes y el naturalismo de las imágenes. Sin embargo, nos encontramos en esta película con algunos rasgos que ya ensayó en films anteriores como Ten (2002) o Shirin (2008). En las secuencias más sentimentales, en las que ella desnuda sus emociones ante su marido, el personaje interpela directamente al espectador y Kiarostami capta su mirada frontalmente convirtiendo tal planificación en la marca de estilo de la película. El experimento consigue excelentes resultados, pues nos hace entrar de lleno en los diferentes estados emocionales de la pareja protagonista. La actuación de Juliette Binoche es memorable, mucho más expresiva que en otros trabajos suyos, la actriz francesa construye un personaje inolvidable, lleno de melancolía por el desamor del que es víctima. William Schimell salva su personaje, pero en muchos momentos está por debajo de la Binoche. Creo que no ha sido una idea acertada confrontar a una gran actriz profesional con un actor principiante, pero sus razones habrá tenido el director iraní.

Sin duda, Copia certificada es una de las películas más estimulantes del año. La secuencia final es extraordinaria, de un gusto inimitable. Kiarostami sigue fiel a su estilo pero con este film ha dado un paso más en su cine reflexivo, elegante y sutil. Seguro que a sus detractores no les convencerá, pero puede que con este trabajo pueda ganar algún adepto más. Yo, desde mi humilde posición, recomiendo este film imprescindible para el que busca en el cine algo más que simple entretenimiento.

9/10

Daniel Muñoz Ruiz

2 comentarios:

  1. Pues te haré caso, Dani. Suelo tener bastante en cuenta tu criterio a la hora elegir peli...

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  2. Ya me contarás. A mí me encantó. Feliz año y un besazo...

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