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martes, 21 de diciembre de 2010

Biutiful (2010) de Alejandro González Iñárritu


El cuarto largometraje del mexicano Alejandro González Iñárritu (primero sin la colaboración en el guión de Guillermo Arriaga), narra la terrible historia de Uxbal, cuya vida es una auténtica desgracia. Con una mujer alcohólica y bipolar, que además le pone los cuernos con su hermano, Uxbal tiene que cuidar a sus dos hijos de 7 y 10 años y es diagnosticado de cáncer en fase terminal. Su trabajo, si se le puede llamar así, consiste en “colocar” a inmigrantes ilegales en puestos como albañiles, manteros o manufacturadotes en talleres ilegales, sacando siempre tajada de ello. Como la noticia del fatal diagnóstico la conocemos nada más empezar la película, Iñárritu no nos explica cómo era Uxbal antes de saber que iba a morir pronto, y así convierte a su protagonista en un mártir que tiene que luchar por conseguir dejarle algo (dinero) a sus hijos. También, Uxbal tiene la capacidad de comunicarse con los muertos, hecho que dota al filme de un carácter místico muy propio del cine del director mexicano, sólo hay que recordar que 21 gramos (21 Grams, 2003) era el peso que pierde el cuerpo humano cuando muere, por tanto, el supuesto peso del alma humana. La muerte es el gran tema omnipresente en Biutiful, no solo por los muertos que ve y oye Uxbal sino porque la muerte impregna cada acción de Uxbal, cuyo trayecto de redención siempre está condicionado por la misma. Podríamos decir que Uxbal es un muerto viviente durante toda la película.

Biutiful ha sido vapuleada por numerosos críticos que la tachan de excesiva y de mostrar una Barcelona que no existe. Pues bien, puede que algunos la vean excesiva, puede que crean que se regodea en el dolor, pero lo que pretende Iñárritu y que lleva buscando desde su magnífico debut con Amores perros (2000), no es otra cosa que radiografiar el dolor humano, ver hasta qué límite se puede llegar en su representación cinematográfica. En este sentido, su objetivo está cumplido, gracias sobretodo a la maravillosa actuación de Javier Bardem en el papel de Uxbal. Cada película interpretada por Bardem es una garantía de éxito en cuanto a la faceta más realista del cine. El actor español es ahora mismo el mejor actor del mundo, si se pudiera elegir solamente a uno. En Biutiful lo vuelve a demostrar, pues la película descansa sobre sus hombros en todo momento. Eso sí, tampoco quiero menospreciar los papeles secundarios de Maricel Álvarez (su mujer), Eduard Fernández (su hermano) o los niños que interpretan a sus hijos, pues aportan una importante dimensión dramática al filme. Con respecto a la exageración en el tema social, personalmente no creo que esté sobredimensionada. Pienso que refleja una Barcelona que existe pero que algunos se niegan a ver, pero que la mayoría no estamos “autorizados” a conocer por el hermetismo del que hacen gala las mafias de inmigrantes. Este fenómeno que muestra la cara más oscura y problemática de la inmigración es propio de cualquier gran ciudad occidental. Sin ir más lejos, Iñárritu podría haber cambiado el Raval de Barcelona por el Lavapiés madrileño y no hubiera cambiado sustancialmente su película.

El director mexicano sigue fiel a sus principios, con mejores resultados que la rocambolesca Babel (2006), esta vez sin recurrir a historias que entrecruzan o a continuos saltos temporales (Biutiful es un gran flashback con un prólogo y un epílogo coincidentes). Fotografía cruda y cámara en mano para lograr enclaustrar la historia para acrecentar el agobio del espectador. Iñárritu construye una mega tragedia contemporánea sin intención moralizante (algunos me dirán que estoy equivocado, pero yo lo veo así). Una película con apenas dos o tres momentos agradable. Una historia muy deprimente. Pero, en el planeta cinematográfico es necesario todo tipo de historias y no solo las entretenidas o agradables. En mi opinión, Biutiful una película bastante interesante y no estoy de acuerdo con aquellos que piensan que espectaculariza el dolor. Seguro que algunos estaréis de acuerdo conmigo, ¿verdad?

8/10

Daniel Muñoz Ruiz

2 comentarios:

  1. Hola Daniel. La película en cuanto a calidad me pareció correcta, quizás no tan interesante -precisamente de guión- como las dos primeras de este director. Buena crítica de la película. Acerca del tema del que se quejan algunos críticos casposos, me refiero a que aparece una Barcelona que no existe:
    Lo primero es que es totalmente relevante si existe o no existe una Barcelona así, porque lo que busca el creador de este film es contar la historia del personaje, pero nunca relatar la situación social y/o cultural de ningún lugar. De hecho en ningún momento aparece un rótulo situándonos en el espacio. Me toca mucho los huevos el que por ser rodada en una ciudad, se le exija ser una especie de crónica histórica o actual de la misma. Barcelona en esta película no es más que un escenario en el cual ocurre un relato completamente subjetivo e individual... Otra muestra más de la ausencia de sensibilidad, gusto y fino ojo crítico entre nuestras filas españolas. "¿Es que siempre estaremos por debajo de los demás países europeos?", me pregunto.

    Bardo

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