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martes, 29 de marzo de 2011

Primos (2011) de Daniel Sánchez Arévalo


Aunque han pasado casi dos meses desde su estreno, todavía se podía ver en algún cine de Madrid, así que me acerque a ver Primos pensando que me iba a reír, pero nunca podría imaginar que fuera tan divertida, superando con creces mis mejores expectativas.


El tercer largometraje de Daniel Sánchez Arévalo tras su más que notable debut, Azuloscurocasinegro (2006) y la irregular Gordos (2009), es comedia en estado puro. Los personajes, las situaciones, los diálogos, el tempo narrativo, los enredos y desenredos, todo cuadra a la perfección para conseguir que el espectador pase un buen rato. Porque en la película de Sánchez Arévalo la comedia surge de la vida real, de situaciones que hemos vivido o podemos vivir, o quizás conozcamos a alguna persona a la que le haya sucedido. Los personajes son, en definitiva, muy reales y humanos.


Tras ser plantado en el altar, Diego (Quim Gutiérrez) viaja con sus primos Julián (Raúl Arévalo) y José Miguel (Adrián Lastra), a Comillas, el pueblo dónde pasaban sus vacaciones de verano cuando eran niños y adolescentes. Allí, se reencontrará con su primer amor, Martina (Inma Cuesta), que hará renacer en él los sentimientos de antaño. Sin embargo, Diego se sentirá confuso y tendrá que decidir entre Martina y su novia que, arrepentida, viaja al pueblo en su busca. Mientras, tendrán lugar historias paralelas que enriquecerán la comicidad del film sin restar importancia ni eclipsar la trama principal. Gracias a un guión bastante consistente, Sánchez Arévalo consigue dosificar los mejores “puntos” de la película. Sus actores están fenomenales. Quim Gutiérrez domina los registros más cómicos pasando de la tristeza a la euforia en un abrir y cerrar de ojos, gracias a una expresividad facial digna de elogio. Raúl Arévalo continúa con sus grandes y cómicos papeles secundarios. Adrián Lastra es el gran descubrimiento de Primos pues su hipocondríaco y tuerto personaje es protagonista de algunas de las escenas más graciosas de la película. Antonio de la Torre consigue interpretar notablemente a un alcohólico de buen corazón peleado con su hija, Clara Lago, en un rol menor pero que la joven actriz borda, dándole más dimensión del que tiene a priori. Inma Cuesta también está muy bien y el niño Marcos Ruiz se compenetra perfectamente en las escenas con el primo José Miguel, formando el tándem más entrañable del film.


Primos no pretende dramatizar la vida ni dar lecciones morales, aunque algunos de los temas tratados sean espinosos, el tono de la película evita caer en el pantanoso terreno del melodrama. Lo mejor de Primos son los diálogos. Son ágiles, originales, frescos. Se nota que Daniel Sánchez Arévalo debe ser una persona que conoce el pueblo y las distintas clases sociales y que afina el oído para tomar prestadas conversaciones y expresiones que, seguramente, han tenido lugar en el mundo real. Creo que su película no solo gustará a los jóvenes rondando la treintena (edad que tienen los protagonistas) sino que hará reír también al público más adulto, que se sentirá identificado con los personajes al rememorar su propio tiempo pretérito. El cine español necesita este tipo de comedias que no intenten parecerse a las americanas ni basen su impacto en recursos vulgares, en lo casposo y soez, como algún éxito de taquilla que todos conocemos, pero que ya cansan. Primos no sólo es una peli divertida. Es igualmente emotiva e incluso, si se me permite, diría yo que resulta reflexiva, pues saca al descubierto sentimientos comunes en los seres humanos. Muy recomendable.


8/10


Daniel Muñoz Ruiz

martes, 22 de marzo de 2011

En el centro de la tormenta (2009) de Bertrand Tavernier


La primera incursión en Hollywood del veterano director francés Bertrand Tavernier es la adaptación de la novela de James Lee Burke In the electric mist with confederate dead, historia protagonizada por el detective Dave Robicheaux, al que da vida el popular actor Tommy Lee Jones, en un registro muy parecido a otros personajes que ha interpretado en la gran pantalla. En el centro de la tormenta es thriller con toques fantásticos que narra las investigaciones del detective Robicheaux en pos de atrapar a un asesino en serie que mata jovencitas por la región de Nueva Iberia, en Lousiana, una de las zonas más devastadas por el huracán Katrina, desastre que es mencionado repetidas veces a lo largo del film. Por medio, una serie de subtramas deslavazadas que provocan pérdida de interés en la trama principal, la investigación.

La película de Tavernier resulta un ejemplo de cómo Hollywood diluye la faceta autoral de un director de cine. La verdad es que En el centro de la tormenta podría haberla dirigido cualquiera de los artesanos del cine americano sin que se notara una diferencia sustancial, y probablemente, los resultados hubieran sido más interesantes. Pues al director francés se le nota un poco fuera de su elemento natural. Cierto es que Tavernier es un gran conocedor del cine americano, como así lo atestiguan sus numerosos libros y artículos sobre el tema, pero en esta incursión en la industria americana, el resultado de su trabajo resulta insulso y sin emoción. El personaje de tipo duro que representa Robicheaux se asemeja a un Harry el sucio rural, que no duda en saltarse la ley para hacer cumplir la ley. Esta metodología da como resultado situaciones bastante vistas en el cine negro americano. Estamos ante una sucesión de clichés argumentales que no aportan nada nuevo al género y que incluso algunos resultan tediosos. Finalmente, la resolución de la trama principal, esto es, la captura del serial killer, constituye un anticlímax para el espectador, pero del que no quiero hablar para no fastidiar el posible visionado por parte del lector de esta humilde crítica.

Pero no todo son defectos en este film. La dirección de fotografía es más que aceptable, reproduciendo los ambientes húmedos de la zona pantanosa de Lousiana y dándonos una visión poco corriente de la ciudad de Nueva Orleáns, que siempre (o casi) hemos visto representada tópicamente en la ficción (hasta que llegó la serie Treme de David Simon). También el cast resulta acertado, con actores solventes y experimentados como John Goodman, Mary Steenburgen, Ned Beatty o Pruitt Taylor Vince, además del propio Jones, y otros más jóvenes como Meter Sarsgaard y Kelly Macdonald. Todo el elenco artístico consigue imprimir algo de solidez a un guión difuso y mediocre.

En fin, no creo que sea una película para recomendar fervientemente, pero algunos amantes del género negro podrán entretenerse con ella, aunque no sé cómo encajarán las rupturas argumentales de apariciones de espíritus del ejército de la Confederación, que para mí supusieron una patada en el culo que me sacó totalmente de la historia policíaca que pensaba estar viendo. Otros, verán en ello un síntoma de originalidad que enriquece la película. Vosotros, ¿qué pensáis?

5/10

Daniel Muñoz Ruiz

miércoles, 9 de marzo de 2011

Winter’s Bone (2010) de Debra Granik



La sorpresa de la pasada edición de los Oscars (nada menos que 4 nominaciones incluyendo mejor película) fue, sin duda, Winter’s Bone, segundo largometraje de la directora norteamericana Debra Granik. Y fue una sorpresa porque este film no tiene nada que ver con la comercialidad que impera en las elecciones de los académicos americanos.

En la región de las montañas Ozarks, en el estado de Missouri, donde casi el 95% de la población es de raza blanca, en lo profundo del Midwestern americano, vive (o, más bien, sobrevive) Ree Dolly (Jennifer Lawrence) junto a sus hermanos pequeños, un niño de 12 años y una niña de 6, y su madre, que padece trastornos mentales que la incapacitan para atender a sus hijos. Tras el encarcelamiento de su padre por fabricar estupefacientes y la enfermedad provocada en la madre por tal circunstancia, la joven de 17 años, asumirá el cuidado de su familia. Tal carga de responsabilidad la hará madurar precozmente y adquirir la fortaleza necesaria para ejercer el rol de cabeza de familia. Además, surge otro problema: su padre no se ha presentado a una vista de libertad condicional y po eso, van a embargar la casa y todo el terreno de su propiedad. Ree inicia entonces una intensa investigación para resolver el enigma del paradero de su padre que la llevará a poner en peligro su integridad física debido a la hostilidad de sus “familiares”. Y digo esto, porque el pequeño núcleo social que describe Winter’s Bone está compuesto por familias unidas por lazos de sangre, algunos parientes próximos, otros lejanos. Ree solo contará con la ayuda y protección de su tío, Teardrop (John Hawkes) que también necesita saber qué ha sido de su hermano pequeño.

La película está basada en la novela homónima de Daniel Woodrell, conocido por radiografiar los ambientes rurales de la América profunda imprimiéndoles elementos del género negro. Winter’s Bone retrata lo que no suele interesar al cine americano, los White trash que viven alejados de las grandes ciudades, normalmente incultos y pobres, con problemas con alcohol y drogas que, en muchos casos, los conducen al delito, como ocurre con los hermanos Dolly, Jessup y Teardrop. El guión escrito por Debra Granik y Anne Rosellini dosifica la intriga manteniendo en todo momento la atención del espectador y se centra en la narración, sin fisuras o digresiones narrativas. Hacía tiempo que no veía una película americana tan bien contada. Los ambientes de la película son lúgubres, sucios, opresivos y la fotografía con tonos fríos acrecienta la sensación de encontrarnos en un lugar inhóspito y hostil. Las interpretaciones del elenco artístico es sobresaliente, destacando la protagonista, Jennifer Lawrence, que seguro que dará que hablar en el futuro, y John Hawks, que interpreta a Teardrop construyendo un personaje consumido por las drogas pero con fuerzas todavía para defender la poca familia que le queda. Este actor, al que conocía por su papel en Tu, yo y todos los demás (Miranda July, 2005), en un registro totalmente diferente, me parece lo mejor de la película.

Debra Granik ha sabido mostrar lo más oscuro de la sociedad americana, la pobreza y los sueños rotos. Estamos más acostumbrados a ver representada en el cine la marginación de personas de raza negra o hispanos, pero pocas veces nos encontramos con un retrato de la pobreza de los americanos de raza blanca. Por eso y porque estamos ante una historia muy bien narrada y dirigida sin manierismos superficiales, Winter’s Bone, me parece una de los films americanos más interesantes de la última década.


8/10


Daniel Muñoz Ruiz