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miércoles, 9 de marzo de 2011

Winter’s Bone (2010) de Debra Granik



La sorpresa de la pasada edición de los Oscars (nada menos que 4 nominaciones incluyendo mejor película) fue, sin duda, Winter’s Bone, segundo largometraje de la directora norteamericana Debra Granik. Y fue una sorpresa porque este film no tiene nada que ver con la comercialidad que impera en las elecciones de los académicos americanos.

En la región de las montañas Ozarks, en el estado de Missouri, donde casi el 95% de la población es de raza blanca, en lo profundo del Midwestern americano, vive (o, más bien, sobrevive) Ree Dolly (Jennifer Lawrence) junto a sus hermanos pequeños, un niño de 12 años y una niña de 6, y su madre, que padece trastornos mentales que la incapacitan para atender a sus hijos. Tras el encarcelamiento de su padre por fabricar estupefacientes y la enfermedad provocada en la madre por tal circunstancia, la joven de 17 años, asumirá el cuidado de su familia. Tal carga de responsabilidad la hará madurar precozmente y adquirir la fortaleza necesaria para ejercer el rol de cabeza de familia. Además, surge otro problema: su padre no se ha presentado a una vista de libertad condicional y po eso, van a embargar la casa y todo el terreno de su propiedad. Ree inicia entonces una intensa investigación para resolver el enigma del paradero de su padre que la llevará a poner en peligro su integridad física debido a la hostilidad de sus “familiares”. Y digo esto, porque el pequeño núcleo social que describe Winter’s Bone está compuesto por familias unidas por lazos de sangre, algunos parientes próximos, otros lejanos. Ree solo contará con la ayuda y protección de su tío, Teardrop (John Hawkes) que también necesita saber qué ha sido de su hermano pequeño.

La película está basada en la novela homónima de Daniel Woodrell, conocido por radiografiar los ambientes rurales de la América profunda imprimiéndoles elementos del género negro. Winter’s Bone retrata lo que no suele interesar al cine americano, los White trash que viven alejados de las grandes ciudades, normalmente incultos y pobres, con problemas con alcohol y drogas que, en muchos casos, los conducen al delito, como ocurre con los hermanos Dolly, Jessup y Teardrop. El guión escrito por Debra Granik y Anne Rosellini dosifica la intriga manteniendo en todo momento la atención del espectador y se centra en la narración, sin fisuras o digresiones narrativas. Hacía tiempo que no veía una película americana tan bien contada. Los ambientes de la película son lúgubres, sucios, opresivos y la fotografía con tonos fríos acrecienta la sensación de encontrarnos en un lugar inhóspito y hostil. Las interpretaciones del elenco artístico es sobresaliente, destacando la protagonista, Jennifer Lawrence, que seguro que dará que hablar en el futuro, y John Hawks, que interpreta a Teardrop construyendo un personaje consumido por las drogas pero con fuerzas todavía para defender la poca familia que le queda. Este actor, al que conocía por su papel en Tu, yo y todos los demás (Miranda July, 2005), en un registro totalmente diferente, me parece lo mejor de la película.

Debra Granik ha sabido mostrar lo más oscuro de la sociedad americana, la pobreza y los sueños rotos. Estamos más acostumbrados a ver representada en el cine la marginación de personas de raza negra o hispanos, pero pocas veces nos encontramos con un retrato de la pobreza de los americanos de raza blanca. Por eso y porque estamos ante una historia muy bien narrada y dirigida sin manierismos superficiales, Winter’s Bone, me parece una de los films americanos más interesantes de la última década.


8/10


Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. La acabo de ver y estoy de acuerdo contigo, my friend. Un abrazo desde Barcelona. Tito

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