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lunes, 18 de julio de 2011

Inland Empire (2006) de David Lynch





Inland Empire es una zona de Los Ángeles, al igual que Mulholland Drive, título de la anterior película de David Lynch. Ambas se desarrollan en el mundo del cine, pues sus protagonistas dan vida a actores. Y, las dos carecen de estructura narrativa convencional. El director de Montana vuelve a sorprender y a convencer a su público con este enorme film. Inland Empire es una película inclasificable. Es difícil encontrar nada parecido, a no ser que pongamos como ejemplos referentes de la propia cinematografía de Lynch, como la ya mencionada Mulholland Drive (2001), Carretera Perdida (1997) o la serie Twin Peaks (1990-91).

La película narra la historia de Nikki (Laura Dern), una actriz en horas bajas que consigue un papel importante junto a la estrella del momento, Devon (Justin Theroux). Antes de comenzar el rodaje, el director (Jeremy Irons) le cuenta a los actores la verdad sobre la película en la que van a trabajar. Se trata de un remake de una película maldita, pues los actores que la hicieron fueron asesinados. Hasta ese punto, Inland Empire resulta fácil de seguir pero entonces comienza el espectáculo Lynch. Como en Mulholland o Carretera Perdida, la protagonista se desdobla, dando lugar a varias historias paralelas e inconexas. Y ahí vuelve a sacar su gran ingenio David Lynch al construir una historia desconcertante y onírica. Nunca somos conscientes de si lo que estamos viendo es la realidad representada, un sueño, o el propio rodaje de la película en la que está trabajando Nikki. El personaje que representa Nikki, Susan, pierde la cabeza por Billy y su vida se convierte en un infierno hasta el trágico desenlace de la película. Entre tanto, Lynch siembra una serie de escenas sin sentido aparente, como la familia de conejos, o las prostitutas, que producen una profunda confusión en la trama central. También, la historia del marido de Nikki, totalmente hermético que aparece como un personaje en la película que se está rodando y que resulta ser otro punto de conexión, cuando al final lo descubrimos con la chica perdida del principio de la película. Lynch se sirve de este metalenguaje, del cine dentro del cine, como en Mulholland, para estructurar su narración temporalmente ininteligible. Pero a pesar de ser tan criptica, Inland Empire supone la quintaesencia del universo Lynch: personajes desdoblados y castigados, elementos simbólicos en enormes dosis, saltos temporales constantes, ambientes misteriosos y escalofriantes, sexualidad obsesiva…, etc.

Lynch cuenta con un equipo artístico de primera, en el que destaca su musa Laura Dern, con la que ya trabajó en Terciopelo Azul (1986) o Corazón Salvaje (1990). Se entienden perfectamente. De hecho, como reconoció el propio Lynch, la película surgió sin guión, improvisando con una cámara sobre las acciones de la actriz. En el resto del reparto encontramos actores fieles a Lynch, como Justin Theroux, Harry Dean Staton o Grace Zabrieskie, así como pesos pesados, Jeremy Irons y Julia Ormond.


El hecho de rodar con video digital transmite al resultado final de la película un carácter experimental que juega a favor de la intencionalidad desconcertadora pretendida por Lynch. Además, al rodar la mayoría del film en Polonia, e incluso algunos diálogos en polaco, aporta más confusión a la trama si cabe. Genialmente metafórica resulta la aportación de esos seres con cabeza de conejo y cuerpos humanos. La música es otro elemento fundamental en cualquier película de David Lynch y en esta ocasión, a pesar de no contar con el compositor colaborador habitual, Angelo Badalamenti, el ambiente misterioso y angustiante en ciertos momentos está plenamente conseguido.

Para terminar, el final de la película es abierto. Después de casi tres horas, Lynch necesita que el espectador le dé sentido al desenlace. Inland Empire no es una obra sencilla, no es cine comercial apto para ser consumido por todos los públicos. Es, un experimento genial y sorprendente a partes iguales. Un relato desconcertante y apabullante. Un ejercicio de imaginación e improvisación tremendo. Una obra maestra dentro del universo lynchiano, que probablemente gustará a sus seguidores y aburrirá a sus detractores. Yo, con películas como esta, me sitúo en el primer grupo.




10/10

Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Para mi la gran obra de David Lynch es lo mejor que hay en cuestiones fílmicas, creo que es un tanto complejo entender todo lo que hace en sus películas pero con sus actores predilectos como Justin Theroux lleva a cabo un sinfín de ideas que a mi me fascinan. (Ahora él actúa en la segunda temporada de la serie llamada Leftlovers) Sus pensamientos son cosas grandiosas, es difícil llegar a expresar lo que cada quien piensa y él lo hace extraordinariamente bien.

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