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jueves, 10 de noviembre de 2011

The Artist (2011) de Michel Hazanavicius


Una verdadera delicia, una gran obra maestra. Este podría ser el resumen para describir mi opinión sobre el film del director francés Michel Hazanavicius. Hollywood, finales de los años veinte. George Valentin (extraordinariamente interpretado por el actor galo Jean Dujardin) es un galán de cine, una gran estrella del Hollywood mudo que goza de fama y fortuna. Sus películas atraen a multitud de espectadores y su físico resulta muy atractivo para sus fans. Se puede decir que lo tiene todo. Pero en ese tiempo el cine experimenta un cambio transcendental, la introducción del sonido, y con ella el declive de las grandes estrellas del cine mudo. Como algunos casos reales de actores que opusieron resistencia al sonoro, como Chaplin o Keaton, George Valentin no cree en las maravillas de la innovación y pretende continuar la tradición muda, produciendo, dirigiendo y actuando. El resultado es previsible: cae en la absoluta bancarrota. Pero alguien saldrá en su ayuda, la actriz a la que él mismo introdujo en la industria, Peppy Miller (Bérénice Bejo), quien intentará rescatarlo del profundo agujero en el que se ha convertido su existencia. Sin embargo, el orgullo de Valentin jugará en su contra.

The Artist nos recuerda a El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, Billy Wilder, 1950), por la analogía que se establece entre George Valentin y Norma Desmond (Gloria Swanson). No obstante, estamos lejos del Film Noir y la película de Hazanavicius transita entre el drama y la comedia, tirando más hacia este último. Además, el film está repleto de guiños cinéfilos cuya suma constituye el mejor homenaje reciente al cine del Hollywood mudo, o mejor dicho, el Hollywood silencioso (Silent Hollywood) pues como sabemos, el cine nunca fue mudo. La dirección artística es sobresaliente. La escenografía y el vestuario nos transporta a ese tiempo, que seguramente, ninguno de los lectores y yo vivimos, pero del que tememos una sustanciosa referencia gráfica, en películas, revistas y fotografías de la época. Igualmente, la dirección me parece magistral. The Artist contiene media docena de planos memorables, de los mejores que he visto en los últimos diez años. Hazanavicius demuestra un gusto estético impresionante al lograr representar dicho tiempo con una elegancia y, por qué no decirlo, con el glamour que se supone a la edad dorada de Hollywood.

Otra faceta muy destacable del film es la interpretación. Los actores consiguen parecerse a los intérpretes del cine mudo gracias a un trabajo impecable de gestos, miradas y movimientos. Durante 100 minutos, The Artist sumerge al espectador en una historia propia de las primeras décadas del cine, que no debemos olvidar nunca, pues son los cimientos del arte cinematográfico.

La trama del film podrá gustar más o menos. Efectiva es. Sin embargo, desde el punto de vista artístico, la película es una verdadera obra maestra. La historia puede ser simple, la narración, muy clásica, pero el resultado final es un gran objeto artístico. Películas como esta me hacen reafirmar mi pasión por el séptimo arte, y espero que también al resto de espectadores. Gracias, artista.

10/10

Daniel Muñoz Ruiz

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