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viernes, 20 de enero de 2012

Drive (2011) de Nicolas Winding Refn


El título de este film puede inducirnos a error. No estamos ante un película del tipo de las de la saga The fast and the furious. No, no es una película sobre coches. Tampoco es un film repleto de acción. Aunque se encuentra cerca del género del thriller, sobrepasa muchas de sus convenciones. Drive es una tragedia en la que el héroe (o antihéroe) romántico interpretado por Ryan Gosling, ese gran actor que algunos ya descubrimos en El creyente (The Believer, Harry Bean, 2001), movido por el amor, ejecuta su venganza con extrema violencia. Y subrayo lo de extrema violencia, pues Winding Refn no se contiene en ningún momento a la hora de mostrar en pantalla los asesinatos más brutales. En este aspecto, se aleja de la comercialidad que pudiera abrirle un abanico de público más masivo. El anónimo conductor, que lleva una doble vida unida al crimen organizado, se ve envuelto en un tremendo lío cuando fracasa el golpe que había ideado para ayudar a su vecina (Carey Mulligan) de la que se enamora a primera vista. Todo lo que sigue responde a la misma fórmula vista en tantas películas: venganza.
Sin embargo, el film del director danés, cuya filmografía destaca por los personajes extremadamente violentos, tarda en poner en marcha su relato. Tras una secuencia de presentación que, todo hay que decirlo, resulta muy atractiva y prometedora, la primera parte del relato se hace un poco tediosa y falta de interés. Además, en esta parte, el director abusa de dos recursos: los planos cenitales nocturnos de la ciudad de Los Angeles y la música, que supera su función e incluso llega a ser la protagonista del relato en detrimento de las imágenes, convirtiéndolo casi en un videoclip. Todo ello provoca un distanciamiento del espectador en cuanto al propio relato, al que tampoco ayuda la parquedad en palabras del Gosling, que a pesar de ello consigue una más que notable interpretación.
A favor de Widing Refn hay que decir que su puesta en escena resulta muy vistosa y adrenalínica. Las escenas de persecuciones están rodadas con maestría y el tono que imprime al conjunto del film es aceptable. Admirador de Scorsese, De Palma, Tarantino, etc…, que han hecho de la violencia una de sus credenciales cinematográficas, Widing Refn la maneja bien, exceptuando un par de ocasiones en las que puede resultar demasiado gratuita. Sin duda, a más de uno se le vendrá a la cabeza la famosa escena del extintor de la película de Gaspar Noé Irreversible (2002) cuando vean un determinado arrebato de furia sádica del silencioso conductor. Hay que destacar igualmente su estilo narrativo que, sobre todo en el segundo tramo del film, llega a ser excelente.
Drive es un film que, aunque descompensado, resulta bastante digno que atraerá sobre todo al público joven. Sin embargo su desenlace es muy autocomplaciente, supongo que para ganarse el beneplácito del espectador. Pero, en su conjunto, es una obra interesante.

7/10

Daniel Muñoz Ruiz