Translate

jueves, 22 de marzo de 2012

Intocable (2011) de Olivier Nakache y Eric Toledano


La fórmula del éxito taquillero no requiere de un film brillante. Ya lo fue El discurso del Rey (Tom Hooper, 2010), una película del montón, que pretendía satisfacer los gustos del público, o aquí, en España, la saga Torrente (Santiago Segura) que con su humor escatológico y gamberro, atrae a millones de espectadores a las salas que las proyectan. El caso de Intocable repite la fórmula con una historia sentimental y complaciente, que ha dado en la tecla del éxito comercial pues en su país de origen, Francia, la han visto más de 20 millones de espectadores y su triunfo en las taquillas europeas se está fraguando en estos momentos. Olivier Nakache y Eric Toledano llevan dirigiendo juntos largometrajes desde 2005 tras pasar por la experiencia de varios cortometrajes. En este film se adentran en una historia “inspirada en hechos reales” que, sin duda, idealizan demasiado. Philippe (François Cluzet) es un multimillonario tetrapléjico cuya limitadísima vida se ve alterada por la contratación como ayudante de Driss (Omar Sy), un joven inmigrante senegalés que reside en un barrio deprimido de París y coquetea con la delincuencia de bajo perfil. Dos mundos totalmente opuestos pero de cuya relación surge una complementariedad que aporta a cada uno lo que no tiene. Lujos, comodidades, arte y música clásica versus desempleo, delincuencia, drogas y Kool and the Gang. De esta extraña pareja, estos accidentales compañeros de viaje por la vida, se sirven los directores para componer una historia pintoresca que hará las delicias de los espectadores en busca de evasión y entretenimiento.

Intocable es una comedia construida en base a una sucesión de sketches, algunos brillantes, otros, bastante menos, con sorpresitas guionísticas, algunas previsibles, otras, graciosas. Sin duda, la química entre los dos actores protagonistas es la responsable del éxito del film. Cluzet y Sy, este último demasiado histriónico en determinadas situaciones, intervienen juntos en el 90% de las secuencias y su interactuación consigue emocionarnos, complacernos y hacernos reír, en determinados momentos. Sin embargo, el film carece de profundidad psicológica. Los personajes están limitados a rasgos muy simplistas. Además, la puesta en escena es muy estandarizada, responde a los cánones modernillos con los planos steady siguiendo a los actores, algo que ya harta. Al mismo tiempo, la manía de muchas películas de los últimos años de comenzar el relato in media res para luego desarrollar un largo flashback y terminar con un epílogo en tiempo presente, resulta ser una convención más de la que podrían haber prescindido los directores.

Otras películas de los últimos años han sido protagonizadas por personajes tetrapléjicos como Mar adentro (Alejandro Amenábar, 2004) o La escafandra y la mariposa (Julian Schnabel, 2007), con diferentes resultados (muy recomendable esta última). Intocable trata el problema desde un prisma radicalmente diferente y en eso consiste su novedad. Sin embargo, se pasa de rosca y evita mirar a la realidad. Hubiera sido un reto mayor que el tetrapléjico fuera el pobre en lugar del rico. Estoy seguro de que la relación entre los verdaderos protagonistas fue distinta. Siempre es necesario guionizar una historia basada en hechos reales, pero en esta ocasión se comete el error de exagerarla, de embellecerla, con el objetivo de meterse al espectador en el bolsillo y que no salga de allí. Eso sí, espero que no todos los espectadores coman de su mano.


4/10


Daniel Muñoz Ruiz

3 comentarios:

  1. hola!!!
    Yo la vi en el preestreno, y estoy de acuerdo con mucho de lo que deices.

    En cualquier caso es motivo de alegria que tanto público (supongo que acotumbrado a un cine rabiosamene hollywoodiense) se interese por ella, no hay sexo ni violencia explícita ni heroicidades.
    en todo caso, se pasa de sentimental..

    Lo de la steady es cierto, a mí me pasa igual..

    De todas formas, ver Paris, esa ciudad tan contemporánea, en su caraA, noble y palaciega; y caraB, su periferia más sórdida, tiene cierto encanto.

    Por no hablar del encanto del guaperas senegalés, que se come la pantalla...

    Tal vez se sale un poco del cichés o toma una cierto realismo gracias a esa hija teeneager que es para tirarle todos los cigarretts sin compasión por el retrete,

    "La escafandra y la maripsosa" es una absoluta maravilla, el POV subjetivo más bonoito que he visto nunca. cuerpo de actores de quitar el hipo..
    chao!

    ResponderEliminar
  2. Pues a mí, me ha encantado, Dani. Trata de divertir y hacer reír, ¿no? ¿Lo consigue? Sí. Pues, eso. Bien hecho. Tito

    ResponderEliminar
  3. A mí divertir lo que se dice divertir, no mucho. Tiene algunos puntos graciosos, no lo puedo negar, pero planea sobre el conjunto un halo de impostura que me sacó de quicio.

    María, estoy de acuerdo contigo en lo referente a París. Me indignó un poco la imagen que mostró de ella Woody Allen en Midnight in Paris, pero ya lo hizo con Londres y Barcelona (el bueno de Woody no debería salir de New York). Sin embargo, creo que Al final de la escapada siempre será la peli parisina por excelencia.En cuanto a los clichés, veo muchos, es un topicazo de relación extraña pareja. La misma niñata es un cliché en sí misma, una rebelde consentida y maleducada.

    Tito, a mí me gusta reírme con otras cosas, no con productos maniqueos como éste. A ver si voy a Barna a visitarte. Un abrazo.

    ResponderEliminar