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lunes, 30 de abril de 2012

Take Shelter (2011) de Jeff Nichols




En los últimos años se viene realizando numerosas películas con tema apocalíptico como metáfora de los tiempos de crisis económica que sufrimos. Sin ir más lejos, podríamos mencionar las dos últimas obras de Lars Von Trier, Anticristo (2009) y Melancolía (2011). El film de Jeff Nichols tiene algo en común con ellos, la enfermedad mental del personaje protagonista. En Take Shelter, Curtis (Michael Shannon, visto en Boardwalk Empire) es un obrero de la construcción, casado y padre de una niña sordomuda. Desde el principio del relato, Curtis empieza a tener visiones perturbadoras, apocalípticas, que auguran una catástrofe inminente. Estas alucinaciones van acompañadas de terribles pesadillas, que provocan su angustia y le hacen adoptar una conducta errática y obsesiva. La sombra de la esquizofrenia se cierne sobre él, argumento reforzado por el hecho de que a su madre le fue diagnosticada dicha enfermedad a los 30 años y desde entonces permanece ingresada en una institución psiquiátrica.  La aparentemente tranquila vida de Curtis se ve alterada por estos brotes psicóticos que pondrán en peligro la estabilidad de su matrimonio con Samantha (Jessica Chastain, vista en El árbol de la vida), a pesar de los grandes esfuerzos de ella por intentar saber qué es lo que ocurre en la cabeza de su marido.

Take Shelter nos habla de las amenazas mundanas a las que cualquier ser humano puede estar expuesto en los tiempos que corren. No estamos ante el retrato descarnado de un esquizofrénico que pierde la cabeza, como ocurría en los films de Lodge Kerrigan, Clean, shaven (1993) y Keane (2004), por mencionar el (gran) trabajo de otro director indie estadounidense. Aquí, Curtis intenta aferrarse a la realidad con todas sus fuerzas. Nichols no pretende situarnos ante una mente desquiciada que imprima al relato altas dosis de sorpresa y crudeza. No, el film camina por los derroteros de la más común vida familiar del Medio Oeste de los EE.UU., sin recurrir en ningún momento a aderezos propios de la ciencia ficción o a elementos manidos del terror psicológico. Take Shelter puede considerarse en este aspecto más como un drama familiar que como una película de terror fantástico. En todo caso, sí podemos hablar de terror social, en la medida en que el verdadero tema del film es ese desmoronamiento del status quo familiar y social. El tono grave y tenso de la película tiene mucho que ver con la sobria puesta en escena de Nichols, que gusta mucho de las tomas largas en espacios abiertos y sin alardes ni florituras técnicas. En este aspecto, la fotografía es una de sus grandes bazas, destacando los planos de los angostos cielos, tanto despejados como encapotados. También muy reseñable es la partitura creada por Dave Wingo, que sobrevuela todo el enrarecido ambiente de la historia que nos están contando.

Puede que Take Shelter no sea la película impactante que se presume en su arranque, pero sí es de esa clase de films que te plantea preguntas y te deja una sensación de inquietud tras su visionado. Nichols es un talentoso director que desea que su relato active las mentes de sus espectadores (la conclusión del mismo es la mejor prueba de ello). Ahora, la pelota está en nuestro tejado.  


9/10




Daniel Muñoz Ruiz

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