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lunes, 30 de julio de 2012

El caballero oscuro: La leyenda renace (2012) de Christopher Nolan




El aclamado director británico Christopher Nolan cierra su trilogía dedicada al famoso superhéroe de DC Comics con, seguramente, la entrega más floja de las tres. Y es que con esta nueva película de Batman, Nolan firma un trabajo bastante irregular, lejos de la calidad de El caballero oscuro (2008) o la interesante Batman Begins (2005). Un punto y final que, aunque dejará satisfecho a sus fans más incondicionales, no cumple con las (elevadas) expectativas que un blockbuster como éste prometía a priori. No obstante, El caballero oscuro: La leyenda renace contiene los momentos más espectaculares de la trilogía, como la brillante secuencia inicial o las escenas de lucha que protagoniza el héroe vestido de negro. Pero a Nolan hay que pedirle algo más que una puesta en escena espectacular, pues sólo con eso no se consigue una película para ser recordada. El gran hándicap del film lo constituye el guión, que parece escrito apresuradamente y dónde la casualidad domina sobre todas las acciones. Un guión facilón, conservador y un poco mentiroso. Además, narrativamente no sorprende, no parece Nolan (el de films como Memento (2000) u Origen (2010)), pues maneja el tiempo cinematográfico muy torpemente y recurre a ingenuos flashbacks explicativos que son prescindibles y en algunos casos hasta aburridos.

En cuanto al reparto destaca Christian Bale dando vida al oscuro caballero pero sin la brillantez alcanzada en la anterior película, en la que contaba con la figura antagonista del Jóker, al que daba vida el fallecido Heath Ledger, y cuyas réplicas creaban un conjunto interpretativo grandioso. Anne Hathaway como Catwoman y Joseph Gordon-Levitt, que interpreta a un joven e idealista policía ayudante de Batman, resultan los personajes más interesantes y las interpretaciones más redondas, unos secundarios que dan bastante empaque a la narración. Sin embargo, son meramente presenciales los papeles interpretados por Morgan Freeman, Gary Oldman o Matthew Modine y rozando el ridículo, el papel interpretado por la francesa Marion Cotillard, que desgraciadamente parece no conseguir triunfar en Hollywood, y con estos  anodinos papeles de mujer, jamás lo hará. Mención especial merecen Michael Caine, que en todas sus escenas está llorando o a punto de hacerlo, un gran desperdicio para el gran actor británico; y Tony Hardy que interpreta al malvado Bane, creando un trabajo escénico con momentos muy buenos y otros, no tan buenos.

Técnicamente, el film es una auténtica joya. Han empleado con acierto los 250 millones de dólares de presupuesto, sobre todo en los planos generales de Gotham al borde de la destrucción y en el rodaje de las escenas de acción y persecuciones. Es su punto fuerte y en el que destaca sobre otras adaptaciones de cómics de superhéroes realizadas por los grandes estudios de Hollywood en la última década.

Su punto más negro, el discurso fascista que subyace en el film, pues criminaliza la revolución, tacha al pueblo de cobarde y glorifica el estado policial como el único garante contra el caos y la destrucción. A pesar de no ser un mensaje nuevo en el cine de masas americano, esta nueva película de Batman lo lleva al extremo y no es nada positivo, dada la ingente cantidad de público joven potencial que puede resultar confundido con tanta idea represiva.

Para no extenderme más, diré que Nolan ha conseguido alcanzar un final épico para su trilogía, pero que por el camino se ha perdido un poco, ha dado tumbos y la sensación que se le queda a uno como espectador es que no estaba realmente tan motivado ante el desafío.



6/10


Daniel Muñoz Ruiz

lunes, 16 de julio de 2012

Polisse (2011) de Maïwenn




La actriz, directora y guionista francesa Maïwenn Le Besco, retrata en esta obra la vida y el trabajo de una brigada policial de Paris dedicada a la protección de menores. La labor diaria de estos hombres y mujeres, no muy conocida por la opinión pública, resulta novedosa en cuanto a la representación del trabajo policial. En el cine, estamos acostumbrados a ver a policías y detectives persiguiendo a ladrones, asesinos, traficantes de drogas, etc., pero en esta ocasión los “malos” de la película son los pedófilos, los maltratadores de niños y los violadores de menores. Un reparto muy coral, en el que destaca la presencia de actores poco conocidos internacionalmente pero con una trayectoria sólida dentro de la cinematografía francesa, Maïwenn realiza un gran trabajo de dirección de actores, consiguiendo de todos ellos una dosis de verismo excepcional. Quizás, el papel que interpreta la propia directora, una fotógrafa que se introduce en el grupo para documentar su trabajo con vistas a la edición de un libro, resulta el más flojo de todos los roles y la subtrama que protagoniza, desentona con respecto al resto del film hasta el punto de parecer algo frívola.

Los casos basados en acontecimientos reales presentados en Polisse son tratados a modo de documental, sin recurrir en ningún momento a escenas demasiado explícitas de abuso sexual,  y podemos dividirlos en dos: los interrogatorios y las detenciones. En los primeros es dónde encontramos la columna vertebral del film. Escenas llenas de tensión dónde el espectador se identifica con los policías y el sufrimiento de las víctimas. Desgarrador es el momento en que una madre indigente tiene que renunciar a la custodia de su hijo debido a la imposibilidad de mantenerlo. Igualmente desolador resulta el sentimiento de impotencia de los agentes al comprobar cómo la confesión de un pedófilo de clase alta no provoca su detención, al salir impune dada su privilegiada posición económica y social. Sin embargo, todos estos micro-relatos no llegan a desarrollarse ni a concluir, dejando esta tarea a la libre imaginación del espectador, responsable de darles un posible final. Las escenas de detenciones son más convencionales y recurren a la aceleración narrativa por medio de un montaje más rápido que incrementa el ritmo del relato. Cabe destacar también la que en mi opinión resulta la escena más dura de toda la película, la que corresponde al aborto de una menor embarazada de su violador. No digo más, juzguen ustedes.

Para aligerar el desagradable y desagradecido trabajo de los policías, Maïwenn introduce subtramas que desarrollan las relaciones vitales de los personajes, imprimiendo un toque de humanidad al film y una vía de escape emocional para el espectador, sometido al peligro de saturación que provocan las historias de semejantes delitos. La coherencia en la puesta en escena es otro valor significativo del film, así como su guión, escrito a la par por la directora y por Emmanuelle Bercot, que también da vida a una de las agentes de policía. Con Polisse, ganadora del Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes y nominada a 13 Premios César, Maïwenn denuncia el poco reconocimiento que tiene este tipo de trabajo y la presión que ejercen estos delitos no sólo en las víctimas sino también en los policías, muchas veces atados de manos ante los delincuentes y la propia justicia. La repercusión de todo esto se sintetiza en un final impactante que dejará al espectador con la sensación de haber asistido a una verdadera representación de la (dura) realidad.



8/10


Daniel Muñoz Ruiz