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lunes, 16 de julio de 2012

Polisse (2011) de Maïwenn




La actriz, directora y guionista francesa Maïwenn Le Besco, retrata en esta obra la vida y el trabajo de una brigada policial de Paris dedicada a la protección de menores. La labor diaria de estos hombres y mujeres, no muy conocida por la opinión pública, resulta novedosa en cuanto a la representación del trabajo policial. En el cine, estamos acostumbrados a ver a policías y detectives persiguiendo a ladrones, asesinos, traficantes de drogas, etc., pero en esta ocasión los “malos” de la película son los pedófilos, los maltratadores de niños y los violadores de menores. Un reparto muy coral, en el que destaca la presencia de actores poco conocidos internacionalmente pero con una trayectoria sólida dentro de la cinematografía francesa, Maïwenn realiza un gran trabajo de dirección de actores, consiguiendo de todos ellos una dosis de verismo excepcional. Quizás, el papel que interpreta la propia directora, una fotógrafa que se introduce en el grupo para documentar su trabajo con vistas a la edición de un libro, resulta el más flojo de todos los roles y la subtrama que protagoniza, desentona con respecto al resto del film hasta el punto de parecer algo frívola.

Los casos basados en acontecimientos reales presentados en Polisse son tratados a modo de documental, sin recurrir en ningún momento a escenas demasiado explícitas de abuso sexual,  y podemos dividirlos en dos: los interrogatorios y las detenciones. En los primeros es dónde encontramos la columna vertebral del film. Escenas llenas de tensión dónde el espectador se identifica con los policías y el sufrimiento de las víctimas. Desgarrador es el momento en que una madre indigente tiene que renunciar a la custodia de su hijo debido a la imposibilidad de mantenerlo. Igualmente desolador resulta el sentimiento de impotencia de los agentes al comprobar cómo la confesión de un pedófilo de clase alta no provoca su detención, al salir impune dada su privilegiada posición económica y social. Sin embargo, todos estos micro-relatos no llegan a desarrollarse ni a concluir, dejando esta tarea a la libre imaginación del espectador, responsable de darles un posible final. Las escenas de detenciones son más convencionales y recurren a la aceleración narrativa por medio de un montaje más rápido que incrementa el ritmo del relato. Cabe destacar también la que en mi opinión resulta la escena más dura de toda la película, la que corresponde al aborto de una menor embarazada de su violador. No digo más, juzguen ustedes.

Para aligerar el desagradable y desagradecido trabajo de los policías, Maïwenn introduce subtramas que desarrollan las relaciones vitales de los personajes, imprimiendo un toque de humanidad al film y una vía de escape emocional para el espectador, sometido al peligro de saturación que provocan las historias de semejantes delitos. La coherencia en la puesta en escena es otro valor significativo del film, así como su guión, escrito a la par por la directora y por Emmanuelle Bercot, que también da vida a una de las agentes de policía. Con Polisse, ganadora del Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes y nominada a 13 Premios César, Maïwenn denuncia el poco reconocimiento que tiene este tipo de trabajo y la presión que ejercen estos delitos no sólo en las víctimas sino también en los policías, muchas veces atados de manos ante los delincuentes y la propia justicia. La repercusión de todo esto se sintetiza en un final impactante que dejará al espectador con la sensación de haber asistido a una verdadera representación de la (dura) realidad.



8/10


Daniel Muñoz Ruiz 

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