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viernes, 24 de agosto de 2012

Ted (2012) de Seth MacFarlane




Quizás a muchos no les diga nada el nombre de Seth MacFarlane, pero seguramente gran parte de ellos conocerán la serie de animación televisiva Padre de familia (Family Guy, 1999-actualidad). Pues el director y guionista de esta original comedia que nos ocupa es el mismo responsable creador de las aventuras de Peter Griffin y su familia. Con este dato, ya sabemos que nos puede deparar Ted, grandes dosis de humor irreverente, absurdo, escatológico y en ocasiones, excesivo. Pues sí, esas expectativas podemos darlas por colmadas tras el visionado del film. Entretenimiento desenfrenado para públicos sin complejos. Ted supone el debut cinematográfico de MacFarlane y narra la historia de John Bennett (Mark Walhberg) que siendo niño ve cumplido su deseo de dar vida a su osito de peluche para así tener un fiel amigo. Desde entonces, Ted (cuya voz es interpretada en la versión original por el propio MacFarlane) vive con él, hasta que su alocado e inmaduro estilo de vida se interpone entre John y su novia Lori (Mila Kunis). Desencadenado el conflicto, John tendrá que elegir entre Ted y Lori, argumento ya manido en multitud de comedias románticas, aunque en este film se trate de forma bastante diferente.

Con clara vocación televisiva, el film plantea la relación entre los protagonistas de manera similar a como lo hace la serie de televisión Wilfred (2011, Jason Gann, Adam Zwar) en la que el protagonista es el único que puede ver al perro, que da nombre a la serie, en su forma humana y oírlo hablar. Al igual que Wilfred, el aparentemente cariñoso Ted, es un liante de tomo y lomo que traerá de cabeza a su mejor amigo. Y no es nuevo esto de introducir personajes imposibles, pues ya en Padre de familia encontrábamos a Brian Griffin, un perro que hablaba y se comportaba como un humano. Para muchas otras cosas, la exitosa serie televisiva de MacFarlane es referente para su film, como los inesperados cameos de famosos, entre los que destaca el homenaje autoparódico a Sam J. Jones, protagonista en los años ochenta de película de culto Flash Gordon (1980, Mike Hodges). La secuencia que protagoniza es uno de los momentos más delirantes del film y que hará las delicias de los que conocen de qué personaje estamos hablando.

El osito Ted le roba todo protagonismo a los actores de carne y hueso por lo que no podría destacar ninguno de sus trabajos por encima de otros, simplemente decir que están correctos. Comentar también que las pequeñas dosis de sentimentalismo en determinados momentos del film no lo hacen desmerecer, equilibrando una comedia que sin ellos sería una sucesión de gags deslavazados. También hay que dejar claro que este osito no es apto para niños, así que no lleven a sus hijos pequeños a verla. En su contra podemos entrever cierto grado de misoginia por el tratamiento que la película hace de los personajes femeninos y algunos excesos, pues en determinados momentos (pocos) el humor se pasa de rosca, aunque nunca llega a la incorrección que alcanzaban algunos gags cómicos de Padre de familia.

MacFarlane sale bastante airoso de su primera tentativa cinematográfica al trasladar a otra historia y otro formato su especial sentido del humor. Sus fans se sentirán complacidos y los que no lo conozcan podrán experimentar otro tipo de comedia salvaje alejada de los modelos más imperantes en el cine americano.



7/10



Daniel Muñoz Ruiz

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