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domingo, 30 de septiembre de 2012

Amor bajo el espino blanco (2010) de Zhang Yimou




El director chino Zhang Yimou regresa a la senda del cine poético e intimista con Amor bajo el espino blanco, su último film estrenado en España. El que fuera el máximo representante de la Quinta Generación de la Academia de Cine de Pekín, había caído en el agotamiento creativo con sus últimas producciones como el flojo remake de un film de los Coen, Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos (2009) y La maldición de la flor dorada (2006), película barroca y excesiva de la que sólo se pueden destacar los efectos especiales. Zhang Yimou vuelve a centrar su interés en el ser humano y sus emociones, devolviendo a los actores su capacidad para transmitir sensaciones por medio de sus interpretaciones y no a través de efectos digitales espectaculares. Ambientada en la Revolución Cultural emprendida por Mao Zedong, Amor bajo el espino blanco narra la historia de amor imposible entre dos jóvenes de orígenes sociales (y políticos) opuestos. Jing (Zhou Dongyu) es una joven cuyo padre permanece encarcelado por derechista y cuya familia vive un proceso de reeducación y vigilancia constante por parte de las autoridades comunistas. Enviada a una pequeña villa rural, conoce a Sun (Dou Shawn), un joven hijo de un alto cargo militar y que trabaja para el gobierno. Ambos se enamorarán pero tendrán que lidiar con los obstáculos que plantean sus respectivas posiciones sociales. Dicho esto, parece la historia de siempre, pero gracias al excelente trabajo de Zhang Yimou y a las prodigiosas interpretaciones de sus actores, el resultado es una tragedia romántica más que notable.

Son bastantes los puntos en común que guarda este trabajo con uno de los mejores de su filmografía, El camino a casa (1999), ganadora del Gran Premio del Jurado en Berlín. Una historia de amor basada en los recuerdos, aunque a diferencia de aquella, en esta no se vertebra el relato por medio del flashback, sino que estamos ante una narración lineal, puntuada por fundidos a negro que introducen títulos que hacen avanzar al relato para agilizarlo. Gran parte del mérito del film lo tienen las interpretaciones de los actores. Los debutantes Zhou Dongyu y Dou Shawn están sobresalientes con sus trabajos llenos de matices, sus silencios y sus miradas, saben transmitir emociones al espectador de manera sutil sin caer en un exceso de dramatismo en ningún momento. También destacar el papel de la madre de Jing, Xi Meijuan, paciente y preocupada por el impacto de la relación en el futuro de su hija. La cuidadísima puesta en escena de Zhang Yimou se completa con una espléndida fotografía que nos hace recordar sus mejores trabajos, sobre todos sus primeros films. Pero además, Amor bajo el espino blanco resulta una crítica velada a los tiempos de la Revolución Cultural y al sinsentido de sus programas de reeducación, simple estrategia revanchista para con los opositores vencidos. Recordemos que el propio Zhang Yimou descendía de una familia nacionalista y su infancia debió estar marcada por acontecimientos similares a los que suceden en la ficción.

En definitiva, una película que nos devuelve al Zhang Yimou que consiguió conquistar occidente con su cine poético, sencillo, emocional y estéticamente bello. Posdata: tengan a mano un paquete de kleenex, los van a necesitar.


8/10


Daniel Muñoz Ruiz