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jueves, 11 de octubre de 2012

Mátalos suavemente (2012) de Andrew Dominik




América ya no es un país, es un jodido negocio. Y ahora dame mi puto dinero”. Estas palabras pronunciadas al final de la película por Jackie Cogan, el asesino a sueldo interpretado por Brad Pitt, parecen sintetizar claramente el mensaje que Andrew Dominik quiere transmitir con su tercer largometraje, Mátalos suavemente. El director neozelandés adapta la novela negra Cogan’s Trade escrita por George V. Higgins en los setenta, trasladando la acción a 2008 justo antes de las elecciones en las que Obama derrotaría a McCain, etapa post-Katrina y especialmente inestable debido al comienzo de la crisis financiera provocada por los créditos suprime entre otras cosas. En el extrarradio de una ciudad grande de los Estados Unidos, no sabemos cuál porque en ningún momento de hace una referencia explícita,  Dominik sitúa su relato sobre los bajos fondos, las timbas ilegales y los asesinos a sueldo. Tras atracar una timba de póker, dos pobres diablos junto a su jefe (apodado muy adecuadamente como “el rata”) serán perseguidos por varios matones, destacando Jackie Cogan que será el encargado del trabajillo, al estar de “baja” el asesino habitual, Dillon (Sam Shephard). Largos e ingeniosos diálogos, palizas brutales y asesinatos a cámara lenta se sucederán en un relato cuya estructura narrativa se aleja del clasicismo para jugar con los saltos y las dilataciones temporales, algo que ya manejó perfectamente el director en su anterior film, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Fort (2007).

A diferencia de películas como Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990), en Mátalos suavemente nunca vemos a quienes de verdad manejan los hilos, retratando una mafia corporativa en la que los que mandan permanecen lo más alejados posible de los que se manchan las manos de sangre. El film de Dominik carece de un protagonista indiscutible, es más bien una película de secundarios, entre los que destacan Brad Pitt, James Gandolfini, Scoot McNairy, Richard Jenkins y Ray Liotta. Hay que reseñar también que no existen los personajes femeninos, de hecho sólo aparecen dos en todo el metraje y resultan ser totalmente intranscendentes. El realismo con que están tratados los personajes, su modo de hablar, de vestir, de sudar, etc., aleja al film del arquetipo mafioso de El Padrino (Francis Ford Coppola) para situarse más cerca de películas como Gomorra (Matteo Garrone, 2008).

El aspecto técnico es muy destacable. El uso del sonido está especialmente estudiado: ruidos, derrapes de coches, disparos, consiguen crear un efecto desestabilizador en el espectador. La ambientación oscura (incluso en el vestuario de los personajes), lluviosa, desolada, imprime un matiz de sordidez a toda la narración en general, sin dar una sola tregua al espectador que se ve imbuido por ese ambiente desagradable en el que se mueven los personajes. Y no es baladí el mensaje político que transmite Mátalos suavemente. Una visión pesimista y desesperanzadora sobre la sociedad capitalista y sus mezquindades. Y una crítica a los políticos que con mensajes populistas pretenden revertir una situación de crisis que ellos mismos han permitido crear al dar vía libre a los bancos y especuladores financieros hasta que la burbuja estalló. Pero también, el film es uno de los mejores thrillers americano de los últimos años, alejado de convencionalismos, corrección política y amaneramientos. Muy valiente Dominik en su discurso, dejándose de pamplinas morales y sacando a relucir su cinismo, pues como dice Cogan: “It’s just a fucking business!”



9/10


Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Andrew Dominik nos ofrece en 'Mátalos suavemente' un thriller intenso, con ritmo, repleto de escenas vibrantes y diálogos frescos, con humor y drama, una película de factura clásica pero que debe gran parte de sus hallazgos a contemporáneos como Tarantino o Michael Mann. La escena entre Brad Pitt y Tony Soprano, James Gandolfini, es soberbia. No es una obra maestra pero defraudará a pocos. Un saludo!!!

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