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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Salvajes (2012) de Oliver Stone




Oliver Stone es uno de los directores norteamericanos de las últimas décadas que más polémicas levanta con sus películas dentro del circuito comercial hollywoodiense. Odiado y reverenciado a partes iguales su carrera atravesaba un largo desierto creativo, anquilosada en la repetición de fórmulas propias y agotadas. Y digo atravesaba porque con Salvajes, su último trabajo para la gran pantalla, Stone vuelve a recuperar su mejor cine, quizás desde la excesiva y desquiciada Asesinos natos (Natural Born Killers, 1994). Dejando de lado sus inquietudes políticas, el director reaparece con un notable thriller bastante violento que engancha al espectador desde el primer momento. Ben (Aaron Johnson) y Chon (Taylor Kitsch) son dos amiguísimos que comparten un lucrativo negocio de producción y venta de marihuana. Dos personajes muy distintos entre sí: Ben es el experto en botánica, de buen corazón, que dedica su tiempo libre a recorrer los lugares más deprimidos del planeta para ayudar a través de su ong; mientras que Chon es un antiguo miembro de la Navy Seal cuya estancia en Afganistán le sirvió para importar de contrabando las semillas de cannabis que tan altos beneficios le reportan a los dos. Frío y calculador, la guerra le ha convertido en lo que es. Podemos decir que en esta organización, Ben es el cerebro y Chon, la fuerza bruta. Ambos comparten su vida física y sentimentalmente con O (Blake Lively), una joven rubia escultural que será la narradora del relato por medio de su voz en off. Desde el comienzo es ella quien nos presenta a los personajes y quien marca el punto de vista hasta el final. El idílico ménage à trois en las paradisiacas playas californianas es interrumpido abruptamente por la aparición de un cártel mexicano de la droga, encabezado por la “madrina” Elena Sánchez (Salma Hayek) y su sádico brazo ejecutor, Lado (Benicio Del Toro) que pretenden sacar tajada del negocio montado por los jóvenes protagonistas, algo así como ocurría en la serie televisiva Breaking Bad. A partir de entonces el film se convierte en una guerra abierta en la que los intereses económicos se mezclaran con los sentimentales y en la que jugará un papel importante el agente de la DEA Dennis (John Travolta), que nunca sabremos de parte de quién está realmente.

Una estética de colores vivos, saturados, audaces encuadres y un montaje caótico pero ágil son los elementos fundamentales de los que se sirve Stone para atrapar al espectador en esta historia en la que la violencia, el amor, la venganza y las luchas de poder son los temas principales. El joven trío protagonista desprenden mucha química entre ellos, pero son los papeles secundarios, los villanos interpretados por Hayek, Del Toro y Travolta, los que más transcendencia dan al relato y se echa de menos que no se haya indagado más en sus personalidades. Stone mantiene el pulso con su representación de la violencia, extensamente tratada en su filmografía, y no cae en el exceso que hubiera dado un resultado mediocre. Eso sí, en Salvajes vamos a encontrar escenas muy violentas, explosivas descargas de adrenalina muy en la línea del gusto del director.

Con Salvajes, Oliver Stone parece haber encontrado de nuevo la senda para conciliar su personal estilo narrativo con una obra de género solvente y de acabado lustroso. Un film que ofrece varias lecturas y en el que puede expresar sus obsesiones sin aburrir o molestar al espectador. Una película notable digna del autor de Platoon (1986) o Nacido el 4 de julio (1989). Así sí, señor Stone.




8/10



Daniel Muñoz Ruiz

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