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lunes, 21 de enero de 2013

Django desencadenado (2012) de Quentin Tarantino




Que Quentin Tarantino es uno de los directores más respetados por el público es un hecho comprobado. Que cuenta con el favor de la crítica cinematográfica o, por lo menos de la mayoría de la crítica internacional, es otro hecho comprobado. Y que lo consigue gracias a un personalísimo y reconocible estilo es innegable. También es cierto que siempre será muy difícil, por no decir imposible, acercarse a las obras maestras que fueron su dos primeros films, Reservoir Dogs (1992) y, sobre todo, Pulp Fiction (1994). Sin embargo, Tarantino ha permanecido siempre fiel a sus más asumidas influencias cinematográficas que invariablemente han contado con el aplauso de sus numerosísimos seguidores. Con Django desencadenado pretende rendir homenaje a unos de sus géneros (o subgénero) cinematográficos favoritos, el spaghetti Western. Nombres como los de Sergio Corbucci, Sergio Leone, o Sergio Sollima, vienen a la mente de los más cinéfilos al ver las imágenes de la última de Tarantino. Inspirada en la película Django (1966), dirigida por Corbucci y protagonizada por Franco Nero (que hace un pequeño cameo en Django desencadenado),  el film de Tarantino narra la historia de un esclavo negro, Django (Jaime Foxx) que es liberado por un cazarrecompensas de origen alemán, el Dr. Schultz (Christoph Waltz, en su segunda colaboración con el director de Knoxville). Ambos inician una fructífera colaboración en el negocio de perseguir y atrapar (siempre muertos, pues aquí no se plantean la opción de vivos o muertos). Una vez finalizada esta actividad, Schultz ayudará a Django para dar con el paradero de su mujer, Broomhilda (Kerry Washington), de la que fue separado al intentar huir de sus anteriores “dueños”. Como la mayoría de los personajes tarantinianos, Django buscará venganza, pero lo que sí supone una novedad en el imaginario del director, lo hará movido por el amor.

Django desencadenado cuenta con grandes interpretaciones secundarias como las de Leonardo DiCaprio (brillante haciendo de villano) y Samuel L. Jackson, habitual colaborador. También, como en casi todas las películas de Tarantino, encontramos la presencia de un actor de capa caída, en este caso Don Johnson, que interpreta la secuencia más graciosa del film en la parodia del Ku Klux Klan. El guión es bastante notable, con esos giros imprevistos de las tramas y los brillantes e inspirados diálogos a los que nos tiene acostumbrados. Sin embargo, como ya ocurría con Malditos bastardos (2009), el metraje de la película (cercana a las tres horas) es a todas luces excesivo. Un tijeretazo de media hora hubiera dado más ritmo. Sin duda esto se debe a la ausencia de su montadora habitual, Sally Menke, tristemente fallecida en 2010 y que había editado todos los trabajos del director desde su debut.

Tarantino se autoparodia con sus excesos, consciente de que contarán con el beneplácito de su audiencia. La sangre chorrea a cubos. Las secuencias de espectaculares tiroteos coreografiados y la violencia dominan la estética del film. Lejos de querer ser una representación histórica de la esclavitud, Tarantino se sirve de una de las épocas más negras de la historia de su país para construir su relato de venganza y denuncia. Entretenimiento al más puro estilo de uno de los directores más importantes y aclamados de las últimas décadas.


8/10



Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Una decepción 'Django', no me esperaba un clásico pero sí una película más divertida. Apenas aparecen esos diálogos crujientes marca de la casa, y como siempre, qué pena que sus pelis estén tan vacías. ¿Cuándo encontrará messieur Tarantino algo para lo que tan bien sabe hacer: contar? Un saludo!

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