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martes, 8 de enero de 2013

The Master (2012) de Paul Thomas Anderson





Estados Unidos, 1950. Las consecuencias del mayor y más sangriento conflicto bélico del siglo XX se hacen palpables en el soldado licenciado Freddie Quell (Joaquin Phoenix). Maníaco depresivo y alcohólico, el joven Freddie vaga errante de trabajo en trabajo sin llegar a consolidarse en ninguno. Hasta que un buen día se cuela en un barco a punto de zarpar en dónde su destino experimentará un severo giro. Así comienza The Master, el último trabajo de Paul Thomas Anderson. Freddie, polizón descarriado, conocerá a Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman), fundador e ideólogo de una nueva teoría filosófica llamada La Causa, creyente en la existencia de vida extraterrestre y que pretende localizar el origen del trauma en las existencias pasadas para así llegar a una completa sanación. En este punto la figura de Lancaster Dodd puede recordar a la de L. Ron Hubbard, fundador de la Dianética y la Cienciología, aunque estamos más bien ante una inspiración antes que tratarse de un retrato biográfico del controvertido escritor. El falso profeta Dodd acogerá en su seno al problemático Freddie, buscando en él una posible reconversión que pruebe la eficacia de los métodos defendidos en sus obras teóricas.

El director articula su relato en base a la dialéctica entre sus dos protagonistas, el discípulo y su maestro, el inseguro y depresivo Freddie Quell frente al megalómano y pretencioso Lancaster Dodd. Entre ellos emerge en segundo plano el enigmático personaje de la esposa de Dodd, Peggy Dodd (Amy Adams) que pretende sublimar la mentalidad conservadora propia de la sociedad americana de su época. Las interpretaciones de Phoenix y Hoffman también son opuestas pero igualmente poderosas. El primero por medio de la introspección y los cambios físicos (espalda arqueada); el segundo, por medio de sus gestos extrovertidos y excesivos. Ambos consiguen grandes interpretaciones que quizás los lleven a conseguir la preciada estatuilla dorada.

El uso de los primeros planos por parte de P.T. Anderson es magistral. Los planos/contraplanos de los dos protagonistas adquieren una tensión dramática de alto voltaje y constituyen un estudio de las posibilidades cinematográficas de tal puesta en escena. La belleza de los planos más abiertos transmite cierta poética traumática a la que ya sacó mucho partido Anderson en su anterior film, Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), que como ésta, resulta un retrato de un determinado momento de la historia de los Estados Unidos. También al igual que aquélla, el responsable de la banda sonora es Jonny Greenwood. El multi-instrumentista y compositor de la banda británica Radiohead crea una atmósfera estridente y en ocasiones inarmónica que recorre todo el metraje del film y acompaña a sus protagonistas durante su travesía por el relato.

El autor de Magnolia (1999) vuelve a desarrollar las tensiones emocionales que se producen en las relaciones entre los seres humanos. Personajes que no encuentra su lugar en la vida o que representan con falsedad un determinado ser. Deriva existencial que se traduce en The Master en la relación entre Maestro y discípulo, que incluso podría llegar a ser entre amante y amado como parece denotar en determinadas actitudes sobre todo el presonaje al que da vida Philip Seymour Hoffman. El film supone la confirmación de que Paul Thomas Anderson es uno de los narradores más importantes del Hollywood actual. Seguramente estemos ante una de las mejores películas del año.



9/10



Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Gran película 'The Master', la mejor del año, cine y conocimiento, sobre la naturaleza de la locura, la amistad, de la relación maestro y discípulo, sobre la vida misma. Interpretaciones geniales... y un barco que se dirige a China. a solas, para uno mismo. Un saludo!!!

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