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sábado, 16 de marzo de 2013

Siete psicópatas (2012) de Martin McDonagh




Al leer por primera vez el título de este film, uno puede sacar conclusiones precipitadas pensando que va a encontrarse con una obra englobada en el género del thriller cinematográfico, que suelen tener como protagonista a un asesino psicópata. Pues resulta eso y mucho más. El director y guionista Martin McDonagh, construye en su segundo largometraje un relato multiforme en el que la realidad (siempre dentro de la ficción que supone el film) y la ficción dentro del mismo se entremezclan de forma sorprendente. Marty (Collin Farrell) es un guionista de cine que se encuentra atascado en la escritura de su nuevo trabajo, titulado al igual que el film, Siete psicópatas. Su bloqueo creativo se desvanece cuando lee una noticia relacionada con el asesinato de dos asesinos a sueldo y alentado por su amigo Billy (Sam Rockwell), que le proporciona algunas ideas, su guión empieza a tomar forma. El tal Billy es un personaje de lo más curioso. Actor en paro, se gana la vida secuestrando perros de ricachones para pedirles un rescate por sus preciadas mascotas. Su socio Hans (Christopher Walken) y él se meterán en un buen lío cuando, sin saberlo, secuestran al querido perrito de un mafioso psicópata, Charlie (Woody Harrelson), que pronto descubrirá el pastel y buscará a los pícaros secuestradores para liberar a su amado cánido. Mientras Marty escribe su guión, Billy se encarga de hacer realidad la historia que inspira al inocente guionista. Los asesinatos se suceden y la ficción salta a la vida real de sus protagonistas.

McDonagh, que antes de debutar en el cine fue un reconocido y transgresor dramaturgo, convierte a Marty en su alter ego para contarnos una historia poliédrica donde conviven subtramas de muy diversas especies pero que tienen en común un refinado humor negro, como por ejemplo, la que involucra a Zacharias (Tom Waits) un psicópata de lo más romántico. La primera y evidente influencia que se nos viene a la cabeza al ver Siete psicópatas, es sin duda Quentin Tarantino. Los diálogos originales, sarcásticos, que convierten temas banales en profundas reflexiones, están muy presentes en el film de McDonagh, como ya lo estaban en Escondidos en Brujas (In Bruges, 2008). El montaje agiliza el relato y le proporciona un ritmo perfecto para este tipo de film, que resulta extremadamente entretenido. Pero no sólo podemos quedarnos con el entretenimiento comercial. Siete psicópatas es un gran artefacto metanarrativo apoyado en un excelente guión y en unos personajes construidos sin fisuras y con originales matices psicológicos. Entre ellos destacan sobre todos el interpretado por Sam Rockwell, autentico psicópata dentro del film, que literalmente confunde la realidad con la ficción y que resulta hilarante, y el personaje al que da vida ese pedazo de actor llamado Christopher Walken, que siempre deja huella en todos sus trabajos cinematográficos. Sin embargo, podemos ponerle un pero muy obvio en la película y es la inexistencia de personajes femeninos transcendentes para la historia, pues los que aparecen son simples complementos narrativos de los personajes masculinos, algo de lo que McDonagh es totalmente consciente y que lo señala al espectador en un genial diálogo entre Marty y Hans.

Siete psicópatas es también una película sobre la amistad, en este caso masculina. Un film con múltiples caras que hará las delicias de los más aficionados al thriller y a la comedia negra, muy en la línea de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994). Una de las agradables sorpresas de este año cinematográfico.

 

9/10

 


Daniel Muñoz Ruiz

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