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martes, 30 de abril de 2013

50/50 (2011) de Jonathan Levine




Sorprendentemente, este film no ha sido estrenado en los cines comerciales españoles. Y digo que me parece sorprendente que una película independiente americana que cuenta con dos actores populares en los últimos años (Joseph Gordon-Levitt y Seth Rogen), fue un éxito comercial tratándose de cine independiente, y además consiguió dos nominaciones a los Globos de Oro, no haya llamado la atención de los distribuidores españoles, privando a la mayoría del público nacional de la posibilidad de ver una obra interesante que, sin duda, sobresaldría entre la lánguida y mediocre cartelera de los cines españoles. Una pena, sin duda, pues se trata de un film notable que trata una terrible enfermedad (el cáncer) desde una óptica poco convencional, alejada de los tópicos de las películas sobre personajes gravemente enfermos. Adam (Joseph Gordon-Levitt) es un joven de 27 años que lleva una saludable vida (no bebe, no fuma, hace deporte) junto a su atractiva novia Rachael (Bryce Dallas Howard). Comparte también buena parte de su tiempo con su compañero de trabajo y mejor amigo, Kyle (Seth Rogen) que se convertirá en el personaje sobre el que descansará el peso cómico de la película. Su existencia da un turbulento giro cuando le diagnostican un cáncer espinal y le dan un porcentaje de recuperación del 50% (de ahí el título del film 50/50, que a priori no da pistas sobre la trama del mismo). En medio del shock que le supone recibir la noticia, se enfrenta a tener que comunicársela a sus seres más cercanos, su  sufrida madre (Anjelica Huston) que está al cargo de su marido (Serge Houde) enfermo de Alzheimer (para mayor desgracia de la familia), su novia y su mejor amigo. Cada uno de ellos reaccionará de forma totalmente diferente ante la gravísima enfermedad de Adam, que a fin de cuentas, intenta enfrentar por sí mismo, a pesar de contar también con la “ayuda” de una inexperta terapeuta, Katherine (Anna Kendrick).

50/50 fundamenta su calidad en un excelente guión escrito por Will Reiser, que vivió una experiencia similar a la del protagonista, por lo que los toques autobiográficos son claramente patentes. La dirección de Jonathan Levine logra trasladar tal historia a la pantalla sin caer en los excesos dramáticos que buscan lágrimas fáciles en el espectador. Su trabajo en la dirección de actores es igualmente encomiable. Consigue los contrastes fundamentales para el equilibrio narrativo del relato. Las interpretaciones secundarias adquieren gran importancia en el film, destacando la veterana Anjelica Huston y la joven Anna Kendrick. De Seth Rogen podemos decir que vuelve a realizar el mismo papel que en otras de sus comedias pero en esta ocasión en un escenario diferente. Pues a pesar de su presencia, 50/50 es más bien una comedia dramática que una comedia pura. Pero sin menospreciar al resto del casting, Joseph Gordon-Levitt compone una actuación verdaderamente sobresaliente. Demuestra su vulnerabilidad en los momentos más dramáticos y su carácter y decisión en otras escenas. Un trabajo sincero, matizado y que llega a tocar la fibra sensible del espectador.

Películas como 50/50 resultan muy estimulantes y hasta necesarias en el agarrotado panorama creativo del cine norteamericano más o menos comercial (no estamos ante una verdadera película independiente, pues el presupuesto es de 8 millones de dólares). Indudablemente parece inverosímil que una película así no haya tenido una oportunidad en los cines comerciales de nuestro país. Una verdadera pena, aunque visto lo visto y la tendencia general de la distribución cinematográfica española, ya no sorprende a nadie.


8/10



Daniel Muñoz Ruiz  

lunes, 22 de abril de 2013

La caza (2012) de Thomas Vinterberg




Descarnado y cruel drama el que nos presenta el director danés Thomas Vinterberg en su último film. Al igual que su compatriota y ex compañero del movimiento Dogma95, Lars Von Trier, las películas de Vinterberg no se caracterizan precisamente por ser la alegría de la huerta. Son historias duras, narradas sin concesiones al sentimentalismo y muy críticas con la naturaleza del ser humano y la sociedad que lo acoge. Desde su ya lejana Celebración (Festen, 1998), su film más conocido y que le reportó un status importante dentro de la industria del cine europeo, el director danés ha cimentado una carrera con algunos altibajos pero siempre fiel a su concepción del arte cinematográfico. Con La caza (Jagten, 2012), logra alcanzar su madurez creativa que lo sitúa, en mi opinión, entre los directores más importantes del cine europeo actual.

Lucas (Mads Mikkelsen) es un profesor de guardería, divorciado, solitario y un poco amargado, que lucha por tener contacto con su hijo adolescente, cuya madre le niega las visitas. Todo comienza a mejorar en su vida cuando su hijo Marcus (Lasse Fogelstrom) decide pasar de la madre e ir a visitar a su padre para pedirle vivir con él. Además Lucas conoce en la guardería a Nadja (Alexandra Rapaport) con la que iniciará una relación amorosa que mitigará su profunda soledad. Sin embargo, el conflicto no tardará en aparecer cuando la pequeña Klara (Annika Wedderkopp), hija de sus mejores amigos, acusa a Lucas de abusos sexuales al sentirse rechazada por él. El mundo de Lucas dará un vuelco debido a la falsa acusación de pederastia. Nadie creerá en su inocencia excepto su hijo Marcus. La pequeña comunidad en la que vive lo condenará sin juicio y ni siquiera le escucharán mientras clama por su inocencia. Este argumento podría perfectamente haber dado como resultado un telefilm de esos con los que nos castigan las televisiones generalistas durante las sobremesas de los fines de semana. Sin embargo, en las manos de Vinterberg se convierte en una profunda y feroz reflexión sobre la estupidez irracional del ser humano ante la situación que plantea la película.

El guión, firmado junto a Tobias Lindholm, que ya colaboró con Vinterberg en su anterior film, Submarino (2010), constituye una sólida estructura donde los tiempos están medidos a la perfección y la intensidad dramática dosificada gradualmente hasta conseguir provocar reacciones encontradas en el espectador, consciente de estar ante una historia muy real. Apoyada en una magnífica elección de casting en el que destacan la versatilidad y crudeza del gran Mads Mikkelsen y la sutileza y dulce malicia (en algunos momentos incluso el espectador puede llegar a odiar a la niña) de Annika Wedderkopp, complementados con la convincente actuación de Thomas Bo Larsen, un habitual en la filmografía del director danés, que da vida al padre de la criatura que de debate entre creer a su pequeña o atender a la proclamación de inocencia que no se cansa de repetir su amigo Lucas. Optará por lo primero, como hará la prácticamente totalidad de la sociedad del pequeño pueblo donde se desarrolla la película.

La caza es un gran film, no es perfecto pero es quizás el mejor de su director hasta la fecha, y una demostración clara y concisa de la hipocresía de la sociedad y de la irracionalidad del ser humano.


9/10



Daniel Muñoz Ruiz