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lunes, 22 de abril de 2013

La caza (2012) de Thomas Vinterberg




Descarnado y cruel drama el que nos presenta el director danés Thomas Vinterberg en su último film. Al igual que su compatriota y ex compañero del movimiento Dogma95, Lars Von Trier, las películas de Vinterberg no se caracterizan precisamente por ser la alegría de la huerta. Son historias duras, narradas sin concesiones al sentimentalismo y muy críticas con la naturaleza del ser humano y la sociedad que lo acoge. Desde su ya lejana Celebración (Festen, 1998), su film más conocido y que le reportó un status importante dentro de la industria del cine europeo, el director danés ha cimentado una carrera con algunos altibajos pero siempre fiel a su concepción del arte cinematográfico. Con La caza (Jagten, 2012), logra alcanzar su madurez creativa que lo sitúa, en mi opinión, entre los directores más importantes del cine europeo actual.

Lucas (Mads Mikkelsen) es un profesor de guardería, divorciado, solitario y un poco amargado, que lucha por tener contacto con su hijo adolescente, cuya madre le niega las visitas. Todo comienza a mejorar en su vida cuando su hijo Marcus (Lasse Fogelstrom) decide pasar de la madre e ir a visitar a su padre para pedirle vivir con él. Además Lucas conoce en la guardería a Nadja (Alexandra Rapaport) con la que iniciará una relación amorosa que mitigará su profunda soledad. Sin embargo, el conflicto no tardará en aparecer cuando la pequeña Klara (Annika Wedderkopp), hija de sus mejores amigos, acusa a Lucas de abusos sexuales al sentirse rechazada por él. El mundo de Lucas dará un vuelco debido a la falsa acusación de pederastia. Nadie creerá en su inocencia excepto su hijo Marcus. La pequeña comunidad en la que vive lo condenará sin juicio y ni siquiera le escucharán mientras clama por su inocencia. Este argumento podría perfectamente haber dado como resultado un telefilm de esos con los que nos castigan las televisiones generalistas durante las sobremesas de los fines de semana. Sin embargo, en las manos de Vinterberg se convierte en una profunda y feroz reflexión sobre la estupidez irracional del ser humano ante la situación que plantea la película.

El guión, firmado junto a Tobias Lindholm, que ya colaboró con Vinterberg en su anterior film, Submarino (2010), constituye una sólida estructura donde los tiempos están medidos a la perfección y la intensidad dramática dosificada gradualmente hasta conseguir provocar reacciones encontradas en el espectador, consciente de estar ante una historia muy real. Apoyada en una magnífica elección de casting en el que destacan la versatilidad y crudeza del gran Mads Mikkelsen y la sutileza y dulce malicia (en algunos momentos incluso el espectador puede llegar a odiar a la niña) de Annika Wedderkopp, complementados con la convincente actuación de Thomas Bo Larsen, un habitual en la filmografía del director danés, que da vida al padre de la criatura que de debate entre creer a su pequeña o atender a la proclamación de inocencia que no se cansa de repetir su amigo Lucas. Optará por lo primero, como hará la prácticamente totalidad de la sociedad del pequeño pueblo donde se desarrolla la película.

La caza es un gran film, no es perfecto pero es quizás el mejor de su director hasta la fecha, y una demostración clara y concisa de la hipocresía de la sociedad y de la irracionalidad del ser humano.


9/10



Daniel Muñoz Ruiz

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