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viernes, 31 de mayo de 2013

Searching for Sugar Man (2012) de Malik Bendjelloul


 
Tras los primeros minutos de Searching for Sugar Man uno tiene la sensación de estar presenciando un falso documental. Lo extraordinario del argumento hace pensar al espectador que está ante una invención, una pura ficción. Pero no es así. La figura del músico Sixto Rodríguez es real, tan real como su rocambolesca carrera musical que le hizo pasar totalmente desapercibido en su país de origen, pero que lo convirtió en un auténtico mito en Sudáfrica. La historia de este film comienza en el país sudafricano con la búsqueda de dos aficionados a la música de Rodríguez de cualquier tipo de información sobre su oscura figura. Multitud de rumores corren sobre su enigmática persona: que si se había suicidado en el escenario tras una actuación, que si se había quemado a lo bonzo por el fracaso de su carrera, etc. Debido a esto, entre otras cosas,  todo hacía creer que Rodríguez era un producto creado por la mente de un guionista. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando, después de una larga investigación, los melómanos consiguen dar con él a través de una de sus hijas, vamos siendo conscientes de la grandeza del músico maldito. Durante esta primera parte del documental, el director debutante Malik Bendjelloul, se sirve de testimonios hábilmente recogidos y editados para despertar el interés del espectador e identificarnos con la legendaria figura de Rodríguez. Culminada la búsqueda, el film cambia de tono pero no pierde un ápice de su fuerza narrativa.

Tras todas las conjeturas posibles acerca de su persona, una vez nos encontramos con el verdadero Sixto Rodríguez, descubrimos a un hombre sencillo, obrero comprometido de Detroit, que nunca ha dejado de ser humilde y cuyo éxito masivo en Sudáfrica desconocía por completo. Un padre de familia que nunca dejó la música pero sí la industria, que le dio la espalda debido a su estrepitoso fracaso comercial. El valor de su música en la Sudáfrica del Apartheid es incuestionable. Las letras de sus canciones, más oscuras que las de Bob Dylan, pero con el mismo talante de libertad y reivindicación, influyeron de manera decisiva en la mentalidad de los jóvenes sudafricanos de los años setenta y ochenta, creando un ambiente contracultural que difícilmente podía reprimir el gobierno con su censura. Y son sus canciones un valor central en la película pues, no lo olvidemos, estamos ante un documental musical en toda regla. Temas como “Sugar Man”, “Crucify Your Mind” o “Inner City Blues” podían haberse convertido en himnos generacionales en todo el mundo, pero sólo ocurrió en Sudáfrica. El oscuro cantautor de Detroit podría haber llegado a ser una gran estrella, pero no se arrepiente de su vida. No guarda rencor a nadie y es feliz con el destino que le ha deparado su suerte. En la parte final de la película de Bendjelloul, asistimos a la  primera visita de Rodríguez a Sudáfrica para dar unos conciertos en medio del delirio generalizado del público. Ni él ni sus hijas podían creerlo. Sin embargo, a su vuelta a Detroit, no cambia ni su vida ni sus humildes costumbres.

Ganadora del Premio Oscar al Mejor documental, Searching for Sugar Man es un relato conmovedor, a ratos crudo y siempre emocionante, que deja un poso de buenas vibraciones en el espectador tras su visionado. Es uno de esos films que transmite positivismo a través de un modelo de superación. Una película excepcional.

 

9/10

 


Daniel Muñoz Ruiz

domingo, 12 de mayo de 2013

Bárbara (2012) de Christian Petzold


 
 
Ambientada en la Alemania Oriental de la década de los 80, la nueva película del multipremiado, pero poco conocido en España, director germano Christian Petzold, narra la experiencia de una atractiva pediatra, Bárbara (Nina Hoss) que es castigada por las autoridades comunistas a un forzado exilio desde un gran hospital de Berlín Este hacia un pequeño hospital rural de una población de provincias. Su delito, haber solicitado un puesto en un hospital de RFA. En el opresivo ambiente en el que se encuentra recluida Bárbara, siempre vigilada de cerca por agentes de la Stasi (Policía secreta de la RDA), encontrará, sin embargo, consuelo en su vocación como pediatra que se verá reforzada gracias a los estrechos lazos que establece sobre todo con una de sus pacientes, Stella (Jasna Fritzi Bauer), una problemática joven recluida en un campo de trabajo y que se encuentra embarazada, aunque nunca se nos informa del origen de tal embarazo. Igualmente, su relación con el jefe de pediatría del humilde hospital, el doctor André (Ronald Zehrfeld) transitará entre la desconfianza primero y la amistad después, incluso dando paso a una relación más romántica que finalmente se intuye. Poco a poco Bárbara, si no acostumbrando, si soportando la vida en el campo y su nuevo estatus laboral. Sin embargo, las continuas visitas a su piso de miembros de la Stasi, le harán permanecer en alerta en todo momento para evitar así que descubran los objetos de contrabando que posee y, lo más importante, sus planes de huida ideados por su marido, que permanece en la RFA pero que realiza visitas furtivas a su amada esposa.

La naturaleza de los escenarios exteriores donde transcurre la mayor parte del film, le permiten a Petzold recurrir a planos generales de gran belleza, que transmiten paz y tranquilidad en marcado contraste con la tensión por la que está pasando la vida de la protagonista. También el ramillete cromático utilizado por el director de fotografía es bastante amplio y contrastado entre las escenas interiores y las que tienen lugar en exteriores. Christian Petzold contó con la colaboración del famoso maestro del documental, Harun Farocki, cuya influencia deja huella en el tratamiento de la trama desde un punto de vista realista, causal, donde no tenemos giros narrativos excesivos que puedan confundir al espectador pero que, sin embargo, lo mantienen en una tensa calma a lo largo del desarrollo de la historia. En lo referente a las interpretaciones, la protagonista casi absoluta es Nina Hoss, que borda el papel, transmitiendo sin estridencias ni sobreactuación, todas las fases emocionales por las que pasa su personaje. Ronald Zehrfeld le da una correcta réplica en el papel secundario de su compañero que trata de entrar en su corazón y también es destacable el trabajo de la joven Jasna Fritzi Bauer dando vida a la rebelde y problemática Stella.

Resulta un poco triste que uno de los mayores representantes de la Escuela de Berlín, una de las más importantes de las últimas décadas por la cantidad de buenos cineastas que ha dado al cine europeo, haya tenido que esperar hasta el 2013 para estrenar este su sexto largometraje en los circuitos comerciales del país. Ganadora del Oso de Plata a la Mejor Dirección en la Berlinale 2012, Bárbara es un film político sí, pero con una puesta en escena que no lo hace tan reivindicativo como pudiera parecer. Es una ficción sencilla que resulta una película muy estimulante. Ojalá nos llegue más cine de Petzold en el futuro.

 

8/10

 

 

Daniel Muñoz Ruiz