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martes, 2 de julio de 2013

Stoker (2013) de Park Chan-wook





El director surcoreano Park Chan-wook aterriza en el cine hollywoodiense con este film de intriga con pinceladas de drama familiar y el apoyo en la producción de los hermanos Scott (Ridley y el fallecido Tony). Después del gran éxito y reconocimiento que le proporcionó su Trilogía de la Venganza,  Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Sympathy for Lady Vengeance (2005), Park Chan-wook logra introducirse en el cine de Hollywood con Stoker, adaptando un guión de Wentworth Miller, actor estrella de la popular serie Prison Break. El film comienza con la trágica y misteriosa muerte (no mostrada en la pantalla en ese momento) de Richard Stoker (Dermot Mulroney), padre de India (Mia Wasikowska) y marido de Evelyn (Nicole Kidman). La repentina aparición del hermano de Richard, Charlie (Matthew Goode), del que apenas conocían su existencia, trastocará sus vidas cuando se instala en la gran mansión en la que vive la familia Stoker. India, que estaba muy unida a su padre, desconfía de su tío Charlie desde el primer momento. Por el contrario, Evelyn caerá como una colegiala bajo las armas de seducción del tío Charlie, distanciándose más si cabe de su hija. Solitaria y sumida en los recuerdos de su padre, India sospechará cada vez más sobre su tío, hasta descubrir finalmente la verdad, lo que dará lugar al clímax y desenlace del relato.

La sombra de Alfred Hitchcock es alargada y, sobre todo en este film, nos viene a la memoria su film La sombra de una duda (1942). Pero ahí podríamos finalizar la comparación, porque se mire por donde se mire, Stoker saldría perdiendo. El mayor problema del film se localiza en su guión. Demasiado previsible, solo consigue ir por delante del espectador en determinados momentos y se sirve del shock repentino en lugar de ir creando y dosificando la intriga. Park Chan-wook se hace cargo del material ajeno pero no consigue remontar los orificios del texto por los que se dispersa la trama. Las expectativas creadas en el primer acto se van diluyendo como un azucarillo en el café durante el segundo acto, propiciando un cierre forzado, que pretende sorprender al espectador pero que mayormente decepciona. Además, Matthew Goode, aunque lo intenta, no consigue ser tan inquietante como Joseph Cotten, Mia Wasikowska transmite un poco más y la interpretación de Nicole Kidman es bastante resultona, a pesar de las limitaciones dramáticas del personaje que interpreta. Fundamental resulta el juego de miradas que establecen los personajes y que aprovecha el director para crear la intriga que no le proporciona suficientemente el flojo guión.

Expuestos los defectos, hay que señalar que Stoker es visualmente deliciosa. La depuración del estilo del Park Chan-wook, que pudimos saborear perfectamente en Soy un cyborg (2006). Los contrastes de luces y el trabajo sobre el color son muy refinados y crean un look especial que imprime una inquietante atmósfera a lo largo del relato. La escala de planos con la que trabaja el director es bastante amplia y destaca su trabajo sobre los cuerpos de los actores. Por tanto, a nivel de puesta en escena, Park Chan-wook no ha perdido su toque personal de autor. La violencia, componente fundamental de algunos de sus films, también está presente en Stoker, pero más contenida y localizada sobre todo al final de la película.

Veremos lo que nos depara el futuro para el director Park Chan-wook. ¿Volverá a desarrollar un proyecto personal y con control de la producción en su Corea del Sur natal? ¿Se integrará definitivamente en el universo de Hollywood? Sea lo que sea, deseamos que el resultado esté a la altura de sus films anteriores y no se convierta en un producto pasable (y seguramente, olvidable) como es Stoker.

 

6/10

 

Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Sigue así Dani, siempre que puedo te leo, eres a la par instructivo y eficiente, tu única influencia es el buen gusto por y para el cine. Ánimo.

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