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sábado, 5 de octubre de 2013

Eat, Sleep, Die (2012) de Gabriela Pichler


 
 
Inédita hasta el momento en los cines españoles pero con un exitoso paso por festivales internacionales de cine como Toronto, Venecia o el Festival de cine Europeo de Sevilla, donde se alzó con el máximo galardón, Eat, Sleep, Die (Äta sova dö) supone el debut en el largometraje de la joven directora sueca Gabriela Pichler. El film, ambientado en la Suecia actual, narra las peripecias para sobrevivir de Rasa (Nermika Lukac), una joven de origen montenegrino aunque ciudadana sueca de pleno derecho pues llegó al país con tan sólo un año de edad. Muy eficaz en su trabajo en una fábrica en la que se envasan lechugas, su vida se derrumba cuando debido a una reducción de plantilla, la empresa decide echarla a la calle. Rasa, que cuida de su padre enfermo, aprovecha su ausencia (se había marchado temporalmente a Noruega en busca de empleo) para ocultarle su despido, pues a pesar de su juventud, ella siente la responsabilidad de cuidar de los dos con su trabajo. Entonces comienza una búsqueda desesperada por un nuevo empleo en la que nos damos cuenta de las dificultades por las que pasan los inmigrantes en la opulenta sociedad sueca. La crisis que en España está en boca de todos y abre las noticias de los informativos diariamente, no es algo ajeno a otras sociedades europeas en teoría más acomodadas. Pichler pretende mostrar la dura realidad a la que se tienen que enfrentar los desempleados en su país, no sólo los inmigrantes como Rasa, sino también los suecos de mediana edad, pues introduce algún personaje nativo despedido también de la fábrica y que las pasa canutas para encontrar un nuevo trabajo.

El guión de Eat, Sleep, Die tiene una estructura sencilla y gusta del costumbrismo a la hora de relatar la realidad vital del personaje de Rasa, protagonista absoluta del drama que contemplamos. El elenco artístico está formado por actores no profesionales y se nota tanto para bien como para mal. Para la directora son muy fáciles de dirigir y extraer de ellos interpretaciones convincentes, pero en ciertas ocasiones se les adivina una mecanización inconcebible para un actor profesional. No obstante, el film es muy sincero y consigue la identificación emocional con la protagonista, cuyo trabajo resulta sorprendente y lo más atractivo de la película. La realización se apoya en los planos con cámara al hombro, movimientos nerviosos que logran sobredimensionar situaciones de lo más triviales como por ejemplo el trabajo monótono de los empaquetadores en la fábrica.

Más cercano al cine de los Hermanos Dardenne que al del director finlandés Aki Kaurismäki, por poner dos casos en los que el desempleo es el tema principal y los obreros sus protagonistas, el film pretende criticar la situación social de Suecia en la actualidad, bastante desconocida en otros países europeos como en España, en la que estoy seguro de que si preguntáramos a la gente, la mayoría diría que allí no tiene problemas de desempleo (con esto no quiero minimizar la crisis española, que conste). Eat, Sleep, Die es otra muestra de cine europeo que no da la espalda a la realidad social. Valiente aunque con una resolución conservadora, la película de Gabriela Pichler resulta interesante, pues hará reflexionar seriamente al espectador que llegue a verla.

 

7/10

 

 

Daniel Muñoz Ruiz

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