Translate

jueves, 21 de noviembre de 2013

La gran belleza (2013) de Paolo Sorrentino


 
 
Pocas veces en los últimos tiempos tiene uno la oportunidad de salir de una sala de cine fascinado con lo que acaba de desfilar ante sus ojos. El nuevo largometraje del italiano Paolo Sorrentino conseguirá ese efecto en la mayoría de los espectadores que se acerquen a su trabajo sin ideas preconcebidas. Y es que el título del film, La gran belleza ya da una idea de lo que tenemos entre manos. Jep Gambardella (Toni Servillo) es un escritor y cronista social que desarrolla su profesión entre fiesta y fiesta nocturna. Ya cumplidos los sesenta y cinco años, y tras enterarse de un suceso acaecido a una persona importante de su pasado, Jep comenzará a sentirse melancólico y cuestionar el sentido de su vida. En su círculo de amigos más próximo también encontramos el cinismo y el hastío que provoca una vida tan desenfrenada en la que el lujo superficial vuelve a sus existencias vacías. La búsqueda de la belleza que emprende el protagonista nos hará conocer a través de su mirada la cara oculta y decadente de la sociedad romana actual: hombres de negocios corruptos, prostitutas, cardenales amorales, farsantes de todo tipo…etc. El carácter contemplativo de Jep es la herramienta que usa Sorrentino para dibujar el zoológico humano que habita la ciudad de Roma, amada y odiada a partes iguales por el personaje de Servillo.

La puesta en escena empleada por el director consigue que su larga duración (casi dos horas y media) no se convierta en un lastre. Los movimientos de cámara y los cuidados encuadres, así como el ritmo que imprime el montaje, elemento fundamental en su film Il divo (2008), dotan a su trabajo de una solidez y una belleza especial, que se comprueba en algunos elementos poéticos y simbólicos que introduce el director y que pueden hacer perder el hilo a más de un espectador. La actuación de Toni Servillo es sencillamente genial. Este “monstruo” de las artes escénicas que es el actor italiano lleva trabajando con Sorrentino desde sus inicios y la compenetración es fantástica. Servillo dota a su personaje de un encanto comparable al que conseguía Marcello Mastroianni en sus mejores papeles. En cuanto a la música, la mezcla entre música moderna electrónica, música de baile hortera y piezas de música clásica forman un cóctel ideal para la historia sobre la belleza que nos están contando.

Pero no todo es melancolía, cinismo y decadencia en La gran belleza. Sorrentino reserva un espacio importante para el humor, la ironía y la crítica. Algunos diálogos y situaciones, sobre todo las que tienen lugar en casa de Jep, en su terraza, con algunos invitados, resultan muy divertidos por su nivel de ironía. La ácida lengua de Jep dará lugar a los momentos más brillantes en este sentido. Y la crítica a la sociedad de la opulencia y especialmente a la hipocresía de la Iglesia Católica también ocupa un lugar privilegiado en el devenir del relato. La influencia del maestro italiano Federico Fellini es bastante clara en muchos momentos del film, llegando incluso a los límites del homenaje, en una secuencia que recuerda notoriamente a 8 ½ (Federico Fellini, 1963).

Estamos ante uno de los mejores trabajos de Paolo Sorrentino, que ya deslumbró con Las consecuencias del amor (2004). Para finalizar, me permito hacer una recomendación, esta vez literaria. Se trata de la primera novela escrita por Sorrentino, titulada “Todos tienen razón” y publicada en español por Anagrama. Si gustan de su cine y de los personajes creados por el director napolitano, sin duda, disfrutarán también de su pluma.

 

9/10

 

Daniel Muñoz Ruiz

3 comentarios:

  1. He descubierto tu página al azar y me ha encantado.. gracias por recomendar buenas películas.. un saludo

    ResponderEliminar
  2. Vaya crítica mas hueca... O sea que para decir que los momentos bellos son inexistentes debemos aguantar dos horas de metraje?
    Para decirnos que el desencanto siempre son trenes a ningun sitio sufrimos
    M borrachera de planos, contraplanos, picados, planos cenital, planos de talle, y todo con una musica tan pretenciosa como toda la película?

    No hay peor sintoma que creerse sublime..

    ResponderEliminar