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viernes, 3 de enero de 2014

Prisioneros (2013) de Denis Villeneuve


 
 
El director canadiense Denis Villeneuve logró que su anterior largometraje, su impresionante Incendies (2010) obtuviera una merecida nominación al Oscar a la mejor película extranjera. Este hecho le abrió las puertas a proyectos en Estados Unidos, siendo Prisioneros su primer largo en el que trabaja con guión ajeno. Y el guión, obra de Aaron Guzikowski, es un buen material para desarrollar una puesta en escena muy medida, que demuestra el amplio talento del director. La familia Dover se reúne en casa de sus amigos y vecinos los Birch para celebrar el Día de Acción de Gracias. Todo son risas y felicidad hasta que empiezan a echar de menos a las hijas pequeñas de ambas parejas. Se suponía que estaban vigiladas, pero no, han desaparecido. Desde el principio, el padre de la pequeña Anna, Keller Dover (Hugh Jackman) será el que más ahínco ponga en la búsqueda de las niñas. Pronto, el policía encargado del caso, el detective Loki (Jake Gyllenhaal), capturará a un sospechoso, Alex Jones (Paul Dano), un treintañero con la mentalidad de un niño de diez años y que vive a cargo de su tía viuda (Melissa Leo). Sin embargo, por falta de pruebas quedará libre, pero para Keller su culpabilidad está fuera de toda duda y actuará en consecuencia, llegando a sobrepasar los límites morales.

Prisioneros es un thriller que en otras manos lo más normal es que hubiera terminado convirtiéndose en un anodino telefilm de sobremesa, pero que dirigido por Villeneuve se convierte en un relato tenso con una atmósfera claustrofóbica y que plantea al espectador muchos dilemas éticos debido al tratamiento de la trama y los personajes. Las interpretaciones del elenco artístico son bastante valiosas, destacando la de Hugh Jackman como sufrido padre que pierde la cabeza por la ausencia de su pequeña, un Paul Dano que da vida a la perfección a ese retrasado mental que da la sensación de que es más listo de lo que parece y Melissa Leo, que vuelve a demostrar ser una eficaz actriz camaleónica. La dirección de fotografía a cargo del multinominado pero nunca oscarizado Roger Deakins, colaborador habitual de los hermanos Coen, otorga a las imágenes esa capacidad de crear un mundo particular en el que los contrastes ambientales logran un efecto perturbador en el espectador. Y del guión, decir que es muy brillante, pues aunque responde a una estructura de thriller clásico, los giros argumentales nunca resultan forzados ni obrados por arte de magia como suele ocurrir en otras películas de género, sino que responden a una lógica narrativa que va sedimentando pistas y datos de importancia por el camino, haciendo que el trayecto del relato sea fluido y el film resulte ágil a pesar de sus dos horas y media de duración. Gran parte de este mérito lo tiene el montaje, labor a cargo de Joel Cox y Gary Roach, montadores de un buen puñado de películas dirigidas por Clint Eastwood.

Por todo esto y algo más, el film realizado por el director de Québec supone una entrada a lo grande por la puerta del cine de Hollywood, aunque no pueda considerarse como cine mainstream. Sus próximos trabajos marcarán si se consolida en el selecto grupo de directores prestigiosos del cine indie o si termina convirtiéndose en un artesano asalariado de los grandes estudios. Espero que mantenga esa maestría que alcanzó con Incendies y que conserva, aunque de manera distinta, con Prisioneros.



8/10



Daniel Muñoz Ruiz

1 comentario:

  1. Gracias de nuevo por tu excelente crítica.. Feliz 2014¡

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