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lunes, 27 de enero de 2014

The Grandmaster (2013) de Wong Kar-wai



Antes de comenzar propiamente con la crítica del film debo decir que no estoy muy familiarizado con las películas de Kung fu o el género Wuxia, principalmente por no ser las pelis de acción santo de mi devoción. Mi experiencia cinematográfica en este caso se reduce a un par de films de Bruce Lee o algún taquillazo espectacular como Tigre y dragón (Ang Lee, 2000) o Hero (Zhang Yimou, 2002), que considero grandes películas. En cambio, sí estoy familiarizado (y mucho) con la obra del director chino Wong Kar-wai. Por eso tampoco me sorprendió tanto que abordara un proyecto del género de las artes marciales, pues ya lo hizo en Ashes of Time (1994), que aquí en España recibió el “poético” título de “Este contraveneno del oeste” (de verdad, por qué no dejan el título internacional en casos como éste es una verdadera incógnita). The Grandmaster se inspira en la vida de Ip Man (Tony Leung, actor fetiche del director) para narrar una historia de amor, honor, dolor y memoria histórica sin preocuparse mucho por la fidelidad a la biografía del maestro de Bruce Lee. La lucha entre las escuelas de Kung fu del norte y el sur de china es el pretexto para introducirnos en una historia de amor imposible entre Ip Man y su rival Gong Er (Zhang Ziyi) a la manera de Deseando amar (In the Mood for Love, 2000) o 2046 (2004). Igualmente tiene bastante importancia en el film el tema del honor, algo inmanente a la práctica de las artes marciales, y escenificado además en la lucha interna del propio clan entre Gong Er y Ma San (Zhang Jin).

A lo largo de The Grandmaster somos testigos de la división de China, primero con la guerra civil y después con la invasión japonesa, situándonos así en un contexto histórico convulso como el que viven los personajes en la ficción. Los puristas del guión y de las narraciones convencionales seguramente no tragarán la película. Wong Kar-wai, no trabaja baja los parámetros del relato clásico occidental como nos damos cuenta desde el principio con la adrenalínica escena de lucha bajo la lluvia que prologa el film.  Incluso se afirma que ni siquiera rueda con un guión plenamente escrito, hecho que claramente se puede observar en las digresiones temporales, en el desconcierto que causan los nombres de los distintos estilos de Kung fu (algo difícil de seguir y en momentos, caótico) e incluso en la introducción del un personaje como El navaja (Chang Chen) cuya historia poco o nada tiene que ver con el desarrollo de la trama. Pero es que a Wong Kar-wai poco le importan los posibles reproches narrativos. La fuerza de su cine reside en la puesta en escena y, en esta ocasión, es realmente impresionante. La fotografía del francés Philippe Le Sourd, resulta espectacular y minuciosa en la creación de diferentes ambientes en busca de la belleza estética del plano (no obstante, afirmó en la Berlinale que fueron 360 días de rodaje como tal). Y qué decir del montaje de William Chang, un verdadero, si se me permite la expresión, “trabajo de chinos”. El crítico norteamericano David Bordwell, paladín del neoformalismo teórico, contó hasta 2500 planos en The Grandmaster, perfectamente ensamblados con una cadencia rítmica adecuada a la poética del film que unido al minucioso trabajo de postproducción, hacen del film de Wong Kar-wai una experiencia estética inigualable. Y no me extiendo mucho en la banda sonora, pues merecería un capítulo aparte.

The Grandmaster ha cosechado un éxito tremendo tanto en Hong Kong como en China. De hecho, es la primera película de Wong Kar-wai que llega al gran público. Parte del éxito lo achaco a la presencia de las artes marciales, pero no es una película de acción, es un melodrama impresionantemente bello estéticamente que lo emparenta con sus grandes obras maestras. El seguidor de su filmografía podrá reconocer en los personajes las mismas emociones, los mismos desencuentros, el mismo tratamiento del amor. La experiencia cinematográfica más creativa, espectacular y emocional que ha deparado el cine contemporáneo en los últimos años.



10/10




Daniel Muñoz Ruiz

2 comentarios:

  1. A mi me encantan las películas de artes marciales y he de reconocer que en esta las peleas son muy buenas, pero es cierto que lía mucho la trama y al final no quedan claras muchas cosas. Para el que no entiende de cine (fotografía, antecedentes del autor, etc...) creo que se hace pesada.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo Nacho. El espectador medio seguramente no disfrutará tanto como alguien que sabe más de cine. Tampoco los que no conozcan nada de Wong Kar-wai se identificaran con los personajes y la trama. Las coreografías de las peleas me impresionaron, pero como digo, no soy muy entendido del género de las artes marciales y por eso me fijé más en temas narrativos y estéticos. Gracias por tu comentario y un saludo.

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