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martes, 30 de junio de 2015

El niño 44 (2015) de Daniel Espinosa


“No hay crimen en el paraíso”. Con esta tajante afirmación comienza El niño 44, adaptación de la novela homónima de Tom Rob Smith que, ambientada en su mayor parte en los últimos años del terrible gobierno de Stalin en la U.R.S.S., tiene la originalidad de situar los asesinatos reales de Andrei Chikatilo, “El Carnicero de Rostov”, en dicha época convulsa cuando en realidad tuvieron lugar desde finales de los 70 y a lo largo de los 80. Psycho killers han existido en todas las épocas y sociedades pero en el supuesto paraíso soviético el mismo estado negaba su existencia pues atribuía esta enfermedad a los efectos que provocaba el capitalismo occidental. Así, cuando el policía secreta miembro del MGB (antecesor del famoso KGB) Leo Demidov (Tom Hardy) se topa con el caso de la muerte del hijo de un compañero suyo, su superior, el Mayor Kuzmin (Vincent Cassel) le exhorta a dar carpetazo al asunto y tratar la muerte como un accidente, pues “no existe el asesinato en el régimen soviético”. Sin embargo, Leo sabe perfectamente que el niño ha sido asesinado y desafía su propio sentido de la lealtad al régimen estalinista iniciando una investigación. Las consecuencias de tal provocación no se hacen esperar y pronto su esposa Raisa (Noomi Rapace) será acusada de traición al estado, simplemente porque alguien ha pronunciado su nombre sin prueba alguna. Leo decide no denunciarla por amor (ella más bien le teme) y ambos son desterrados a la remota ciudad de Volsk perdiendo todos los privilegios de los que gozaban en Moscú. Allí, aparece otro niño asesinado en circunstancias parecidas y Leo pone en pie su caso con la ayuda de su nuevo jefe, el General Nesterov (Gary Oldman), enfrentándose a las autoridades empeñadas en echar tierra sobre las terribles muertes de niños.

Es una pena que el guion adaptado por Richard Price, que siempre tendrá mi admiración por ser uno de los guionistas de la serie The Wire (2002-2008), sea tan difuso e intente abarcar más de lo que puede. Salta de una trama a otra sin profundizar, del espionaje a los asesinatos, de la relación amorosa a las motivaciones del psicópata, pero sin darle a ninguna la suficiente importancia. Todo esto hace que la narrativa sea demasiado densa y el espectador se pierda en minucias en lugar de concentrarse en la trama verdaderamente interesante, amén de multitud de clichés que introduce. Tampoco ayuda nada la puesta en escena del joven director sueco de padre chileno Daniel Espinosa, especializado en cine de acción con títulos como El invitado  (2012) o Dinero fácil (2010), que se empeña en desmantelar la intriga del filme dando rienda suelta a sus fantasías visuales como en un par de escenas de lucha en las que ni siquiera se distinguen los cuerpos de los actores. Con mucho, la dirección de Espinosa es lo más fallido del filme, que seguramente en otras manos estaríamos hablando de una película mucho más brillante. Igualmente, otro director hubiera sacado más partido de grandes actores como Hardy, Oldman o Rapace que están correctos pero sin deslumbrar.

Resumiendo, el planteamiento de la película es muy estimulante pero nuestras expectativas se van diluyendo a medida que avanza el relato hasta llegar a un desenlace muy desencantador. El niño 44 es otro ejemplo del cine de Hollywood que entretiene pero no convence. Si alguien quiere ver una película de intriga y asesinatos diferente, les recomiendo la película china Black Coal (2014), que, por cierto, también se desarrolla en un régimen comunista, ¿o no?


5/10



Daniel Muñoz Ruiz



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