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martes, 14 de julio de 2015

El año más violento (2014) de J.C. Chandor




Nueva York, 1981. Estadísticamente, este fue el año en el que se registraron más muertes violentas, robos, violaciones, etc., en la historia reciente de la ciudad de los rascacielos. La delincuencia organizada extendía sus tentáculos en la vida económica y política de la ciudad mientras la pequeña delincuencia no paraba de crecer alarmantemente. J.C. Chandor sitúa su relato en esta convulsa época para entregarnos un thriller sobre el sueño americano, algo que hemos visto mil veces en la cinematografía hollywoodiense. Sin embargo, El año más violento no es uno de esos filmes al uso, de esos que nos describen con todo lujo de detalles las atrocidades que puede cometer una persona para abrirse camino hacia el éxito a través de la violencia. No, la película de Chandor es un soberbio retrato del triunfador hecho a sí mismo sin renunciar a sus convicciones morales. Abel Morales (Oscar Isaac) es un emigrante latino dueño de una empresa de distribución de combustible que pretende expandir su negocio comprando unos terrenos colindantes al puerto propiedad de unos comerciantes judíos. Para ello necesita una gran suma de dinero que pide a los bancos, como cualquier empresario limpio, en lugar de utilizar otros medios ilegales, cosa que podría, pues su esposa Anna (Jessica Chastein) es hija de un conocido mafioso irlandés. Pero cuando cierra el trato con los judíos y todo parece que va viento en popa, surgen dos problemas de distinto calado pero ambos muy importantes. Uno: la fiscalía comienza a investigarle por irregularidades en las cuentas de su empresa. Dos: sus camiones son robados día sí y día no por violentos ladrones que tienen atemorizados a sus empleados. Pero Abel no pierde la calma e intenta solucionar esto contratiempos sin renunciar a su honestidad y honradez. ¿Será capaz de conseguirlo?

El guion de El año más violento es académico pero al mismo tiempo reserva algunas ases en su manga que sorprenderán al espectador más exigente. Las tramas fluyen con facilidad y los diálogos son abundantes y totalmente justificados. Narrativamente, el filme es lento, pero se ajusta a la perfección con la historia que se nos cuenta y con la intención del director, que es construir un personaje paradigma de la decencia y no la de mostrar claramente el mundo corrupto que le rodea. A este respecto cabe destacar la conexión que mantiene la familia Morales con el mundo del crimen organizado a través del padre de Anna. Pero sólo es mencionado, nunca mostrado, ese mundo mafioso irlandés permanece siempre fuera de campo en el filme de Chandor, que por el contrario, sí nos enseñará otros entresijos corruptos dentro de la policía y la competencia empresarial que sufre Abel. La puesta en escena es más bien clásica, con bastantes planos secuencia de composición milimétrica, acompañados por un tratamiento fotográfico muy oscuro en interiores y grisáceo en exteriores, que imprimen al conjunto de las imágenes y al tono de la película en general un look característico del mejor cine negro. Los actores protagonistas brillan a gran altura. Oscar Isaac recuerda al mejor Al Pacino dando vida a Michael Corleone. Su composición del incorruptible y sacrificado Abel Morales es memorable. ¿Y qué decir de Jessica Chastain? Su personaje de amante esposa y madre esconde una cara oculta y bastante despreciable que va saliendo a la luz a medida que avanza el relato. Tanto Chastain como Isaac fueron ninguneados en la última edición de los Oscar, aunque cabe señalar que la actriz consiguió una más que merecida nominación al Globo de Oro.

Cine de género al más puro estilo de Scorsese, Coppola o Lumet, emparentado también con sus contemporáneos James Gray y Andrew Dominik. Una película imprescindible para el amante del buen cine.



9/10




Daniel Muñoz Ruiz



 Ficha IMDb

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