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sábado, 14 de enero de 2017

Comanchería (2016) de David Mackenzie



Ejemplo arquetípico del western moderno, Comanchería (Hell or High Water) comienza con un vigoroso plano secuencia que muestra el paisaje urbano de un pequeño pueblo del oeste de Texas, donde podemos observar algunas casas embargadas y locales de negocios con carteles de “se vende” colgados de sus fachadas, mientras una empleada se dispone a abrir una modesta sucursal de un banco regional. También se puede leer una pintada que reza: “3 tours in iraq but no bailout for people like us” , que podríamos traducir como “3 veces en Irak y no hay dinero para la gente como nosotros”, claro mensaje reivindicativo del soldado americano olvidado por su gobierno al finalizar los conflictos bélicos y regresar a su país. Justo cuando la mujer abre la puerta, dos individuos enmascarados la abordan y la introducen violentamente en el interior de la oficina. Son los hermanos Howard, Tanner (Ben Foster) y Toby (Chris Pine), dos representantes de la clase social más castigada por la crisis económica vivida en Estados Unidos recientemente y cuyas consecuencias quedan patentes en la trama principal del film. Toby es un padre divorciado que nunca se ha metido en problemas pero que decide lanzarse hacia una vertiginosa escalada delictiva con el fin de salvar el rancho familiar, expropiado por el banco al no poder hacer frente a la hipoteca, y así poder darle un futuro a sus dos vástagos, algo que a él no le han proporcionado. Tanner, al contrario que su hermano, es un violento e irreflexivo ex convicto marcado por los malos tratos y que en el pasado mató a su padre en un improbable accidente de caza. De esta forma, comienza un relato que hemos visto mil veces representado en el cine, ladrones y policías, perseguidos y perseguidores, pero que no por su repetición pierde vigencia e interés.

Asentado en una férrea estructura, sin ninguna fisura importante y con alma de clásico, el guion es obra de Taylor Sheridan, responsable del libreto de la monumental Sicario (Denis Villeneuve, 2015) y desprende un aroma a cine negro sin dejar de ser esencialmente un western. La dirección del escocés David Mackenzie, de cuya obra solamente conocía hasta el momento dos interesantes films como Hallam Foe (2007) y el más reciente, Convicto (Starred Up, 2013), se revela enérgica y sin apenas concesiones a la relajada contemplación de las imágenes. Su manera de filmar las secuencias de acción sin editar en exceso y su preferencia por los planos abiertos como recurso expresivo, constituyen los dos pilares fundamentales en los que se cimienta su puesta en escena y estilo narrativo.

Las interpretaciones de los actores son bastante acertadas. Tanto Pine como Foster convencen es sus papeles de bandidos antisistema y logran atrapar la complicidad del espectador, que justifica sus acciones durante la primera parte del film. Sin embargo, la actuación más destacable es la de Jeff Bridges en su rol de ranger de Texas grosero y brusco cuyos desencuentros con su compañero son, sin embargo, pura fachada que oculta su sensible sentido de la lealtad y la camaradería. La banda sonora, obra de Nick Cave y Warren Ellis, transmite a la perfección esa emoción desesperada de desarraigo y una melancolía propia del género de cowboys, y en la que destacan los violines y el piano. Igualmente, la selección de temas musicales, genuinamente americanos, pone en situación al espectador y le acompaña en su viaje por los áridos e inhóspitos paisajes y caminos por los que discurren los protagonistas del relato. Paisajes, tanto urbanos como agrestes, delicadamente retratados por la elegante dirección de fotografía obra de Giles Nuttgens.

En definitiva, Comanchería es un más que notable thriller con intenso sabor a western y claro mensaje social y crítico contra el feroz capitalismo financiero que ha ha asestado un golpe de gracia a la clase media, empobreciendo a la mayoría de la población, dejándola en muchos casos sin recursos, y en beneficio de las grandes corporaciones. No me parece aventurado decir que el film es una especie de cruce entra Las uvas de la ira (1940) de John Ford, los salvajes western de Sam Peckinpah y el cine de los hermanos Coen.


8/10



Daniel Muñoz Ruiz 

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